El miedo a la Soledad y sus Estragos

Saber estar solo no supone, como algunos temen, ego铆smo o aislamiento. Tampoco consiste en un permanente limbo ideal.

miedo-a-soledad-maria clara ruiz

Los miedos, tan humanos como inc贸modos, bloquean la capacidad para vivir con salud. Los hay de todos los colores y de todas las intensidades. Algunos son tan evidentes que paralizan hasta las m谩s b谩sicas funciones. Otros se encuentran enmascarados bajo actitudes que parecen contrarias a ellos mismos. Pero siempre dificultan, enlentecen, ponen trabas a la evoluci贸n natural de los procesos personales.

El miedo a la soledad es uno de los m谩s frecuentes. En cualquiera de sus formas condiciona los comportamientos, las actitudes cotidianas, las elecciones y hasta la percepci贸n del mundo que nos rodea. Cuando la base es el miedo, la equivocaci贸n suele permanecer a su lado.

La percepci贸n del amor rom谩ntico pone su grano de arena en lo que se ha convertido en una especie de fobia a la soledad. Porque Blanca Nieves no pod铆a ser feliz hasta que lleg贸 el pr铆ncipe. Y Cenicienta mucho menos. El pr铆ncipe, por su parte, no pod铆a ser feliz mientras no聽encontrara a su princesa y as铆, entre cuento y cuento, la realidad aparece sin saber nosotros qu茅 hacer con ella.


Pero鈥β緿e qu茅 hablamos cuando nos referimos al miedo a la soledad?

Veamos algunos ejemplos:

* El m谩s cl谩sico, cuando en una relaci贸n de pareja poco o nada gratificante, se permanece bajo diversos argumentos como: 鈥ya estoy mayor para reiniciar mi vida鈥, 鈥no s茅 qu茅 podr铆a hacer sin el/ella鈥, 鈥por mis hijos no puedo dejarle鈥, 鈥pero si yo no se poner bombillas!!鈥濃 (Ver: Y ahora鈥 驴Qui茅n te va a querer?)

* Cuando, por m谩s que se haya intentado, la relaci贸n de pareja se rompe y no se da tiempo para hacer un duelo, sino que se inicia otra r谩pidamente con tal de no vivir el vac铆o.

* Cuando el grupo de amigos ha llegado a un punto muerto pero no se propone una transformaci贸n porque esta se vive como amenaza de ser excluido/a, amenaza que no pocas veces resulta acertada.

* En la vida profesional, cuando se permanece en un equipo o en una instituci贸n enferma que anula el progreso o abusa de sus miembros para sus propios fines pero que, a su vez, otorga una sensaci贸n de protecci贸n a la que es muy dif铆cil renunciar.

* Cuando, a pesar del deseo y la necesidad, no se toman opciones diferentes a las establecidas, cumpliendo con las expectativas ajenas bajo la esperanza de que la recompensa de la aceptaci贸n compense el sacrificio.


驴Qu茅 queda de todo esto?

Tal vez una sensaci贸n de no-conflicto, lo que hace parecer que todo est谩 bien. Si esto se quedara aqu铆 no habr铆a por qu茅 preocuparse. Pero no es as铆. Porque detr谩s de esa supuesta armon铆a se encuentran otras emociones que tambi茅n entorpecen la vitalidad como son la tristeza, la angustia, la rabia y la insatisfacci贸n que, como no se suelen expresar directamente y a veces ni siquiera se llegan a hacer conscientes, se manifiestan como:


apat铆a, desmotivaci贸n, reiterados fracasos en las relaciones, trabajo o estudios, enfermedades psicosom谩ticas, etc.


Entonces, puestos a elegir, parece ser que afrontar el miedo a la soledad es la v铆a m谩s pr谩ctica y tambi茅n la m谩s sana. Porque si no es as铆, se puede pasar la vida intentando tapar el sol con una mano, por ejemplo justificando聽constantemente lo que sucede alrededor, intentando adaptarse a todas las situaciones – incluyendo las m谩s humillantes -, tropezando incesantemente contra la misma piedra fracaso tras fracaso afectivo, eligiendo sistem谩ticamente lo que no conviene, resinti茅ndose por toda clase de cambios, cierres o rupturas de procesos, etc.

Y a veces, a pesar de haberlo evitado de todas las maneras posibles, la vida nos ofrece la oportunidad de encontrarnos solos/as. Hasta el momento no he conocido a nadie 鈥攊ncluy茅ndome鈥, para quien la soledad no haya resultado una gran maestra. Cuando se logra aceptar y as铆 dignificar la soledad, es cuando aparecen posibilidades antes insospechadas que, curiosamente, tienen todo que ver con la convivencia. Porque estar solo no es lo mismo que sentirse solo. Es decir, se puede estar solo pero no aislado y tambi茅n se puede estar en medio de una multitud y sentirse desolado. (Ver: Las dos Caras de la Soledad)

Saber estar solo no supone, como algunos temen, ego铆smo o aislamiento. Tampoco consiste en un permanente limbo ideal. Como la vida misma, la soledad implica momentos sublimes y otros escalofriantes, pero si en la vivencia del vac铆o uno descubre que es su mejor compa帽铆a, inmediatamente se convierte en la mejor compa帽铆a para los dem谩s.


La paradoja del miedo a la soledad es que 茅sta s贸lo tiene un destino: la soledad


Pero no hay que ser tan radical. Estar solo no quiere decir que hay que acabar con la pareja, dejar el trabajo o pasar para siempre de los amigos. Precisamente cuando hay pareja, trabajo o amigos, es imprescindible ejercer la soledad, en ese juego de retirada y cercan铆a, de tomar distancia para verse, para poder encontrarse sin por eso caer en dependencias y codependencias de las que tantas veces nos gustar铆a escapar. (Ver: Amor y Dependencia: del Sometimiento al Equilibrio y La Codependencia – Un 鈥渁mor鈥 que destruye).


Si est谩s solo/a y tienes miedo, te propongo un plan:

Apaga el m贸vil, el televisor, el ordenador y todo lo que te pueda distraer de ti mismo/a. Det茅nte unos minutos, no se si es mucho pedir que sean unas cuantas horas鈥 Pon atenci贸n a lo que sientes y permanece en la emoci贸n siempre que te sea posible. Sal a la calle y si茅ntate en una terraza a tomar un buen caf茅 o lo que m谩s te guste. Este es s贸lo el comienzo de la gran aventura de vivir contigo mismo/a. El d铆a que puedas responder afirmativamente a la pregunta: 驴Tendr铆as como pareja a alguien como tu?, la experiencia de la soledad te habr谩 dado un inmenso regalo.


Hacia la comprensi贸n鈥

Hay momentos en que, por m谩s an谩lisis que hagamos y por m谩s intentos por cambiar, el miedo a la soledad gana terreno y se hace necesario encontrar claves para desenmascararlo. El miedo habita c贸modamente en cunas de algod贸n, creadas por nuestras propias historias de abandono, algunas de ellas tan antiguas que ya ni se recuerdan. Por esto es que a veces no basta con decidir que ya no habr谩 miedo, sino que har谩 falta un proceso de autoconocimiento, de consciencia y de cambio, que permita modificar esquemas antiguos de reacci贸n que, aunque lo parezca, no son de ninguna manera naturales, sino que se han convertido en vicios caracteriales adoptados desde hace mucho tiempo y de los cuales resulta imposible escapar cuando no los hacemos conscientes.

Cuando el miedo est谩 presente y somos conscientes de ello, inmediatamente aparece la oportunidad para resolverlo. Recordemos que el crecimiento personal muy pocas veces consiste en carecer de dificultades, sino en saber aprovecharlas para conocer qu茅 es lo que nos impide fluir con nuestra propia naturaleza.

Una respuesta para “El miedo a la Soledad y sus Estragos”

Y t煤... 驴Qu茅 piensas?

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