Del afán de Reconocimiento a la Depresión

Vivir como si fuéramos cazadores de reconocimientos resulta estresante y extremadamente frustrante, cuando las cosas no salen bien. Y si, además de eso, pensamos que merecemos lo que nos sucede, al estrés y a la depresión les suele acompañar una de las peores enemigas de la salud psicológica: la culpa.

depresion-y-reconocimiento

Decimos con frecuencia que a uno le va como se merece. Algo así como que si nos portamos bien, nos irá bien y si no, fracasaremos. Se nos inculca este mensaje constantemente y desde los primeros años de la vida. Incluso se nos controla a base de premios y castigos, según conveniencias ajenas a nosotros.

Sí. Uno merece mucho cuando ha luchado por algo. Es bonito sentir a la gente que reconoce nuestros logros. Pero todos sabemos, también, que a veces no salen las cuentas y que, en ocasiones, los resultados no se parecen en nada a la lógica que les antecedió. Digo, en ocasiones.

Será porque la vida está muy lejos de ser una ecuación matemática. Posiblemente sería más fácil entenderla si lo fuera, pero… ¿Quién dijo que la vida se nos dio para entenderla? Tal vez simplemente estamos aquí para vivirla.

Vivir como si fuéramos cazadores de reconocimientos resulta estresante y extremadamente frustrante, cuando las cosas no salen bien. Y si, además de eso, pensamos que merecemos lo que nos sucede, al estrés y a la depresión les suele acompañar una de las peores enemigas de la salud psicológica: la culpa.

Cuando las cosas sí salen bien, con frecuencia, en vez de disfrutar del momento y aprovechar el regalo de la alegría, aparecen espejismos de grandeza que rápidamente el tiempo se encarga de colocar en su sitio, porque para todos es sabido que las cosas van, simplemente y que a uno no le puede ir completamente bien o completamente mal veinte años seguidos, porque no es humano, no es natural… Habría que reventar de alguna manera un globo tan inflado!

Lamentablemente este mensaje de que hay que hacer y hacer para que las cosas salgan bien, acompañado con la promesa del reconocimiento, es uno de los causantes de los  estados depresivos tan frecuentes en nuestros tiempos.

Para empezar, pasarse las horas buscando un resultado ya suena tremendamente aburrido. Pero esto es lo que se hace, día tras día, cuando uno está en la lógica del reconocimiento. Y entonces, sólo es posible acceder al mundo en esa sintonía. La publicidad resuena cuando promete reconocimiento. Las redes sociales enganchan cuando se convierten en una ventana al reconocimiento. Muy grave, si el nuevo objeto de consumo no resulta tan eficaz como prometía la publicidad o si la cantidad de “me gusta”  no es suficiente a la esperada.

Pero más grave aún, cuando se traslada ese interés compulsivo por los resultados en todas las demás facetas de la vida y la gente se convierte en víctima y en victimaria de una constante dinámica basada en el reconocimiento, según el resultado. Sucede cuando las relaciones afectivas se miden de acuerdo a lo que das y a lo que tienes. Cuando en los trabajos se elige al que hace más en menos tiempo (aunque no mejor). Cuando los hijos se convierten en reflejo de lo que sus padres y madres quisieron ser y no fueron.

Sí. La promesa del reconocimiento, condicionada por un hacer determinado, es una de las causantes de los estados depresivos de nuestros tiempos. Esos estados depresivos que no se curan con una pastilla en la mañana y otra en la noche, mientras se sigue en la lucha agotadora por ser lo que otros quieren que sea.

Por supuesto que, como humanos, necesitamos que se nos vea y se nos estimule, que se nos quiera y se nos transmita una serie de valores. Pero todo esto a partir de la aceptación de nuestros límites y de la experiencia de la vida como un proceso y no como una línea obligatoria y permanentemente ascendente, para la cual su único destino real será una caída en picado.

Se puede vivir con los pies en la tierra y la mirada al horizonte, mientras uno es… ni mucho ni poco, ni grande ni pequeño… Donde cada quien ocupa su lugar, ni mejor ni peor y donde el sólo hecho de existir es suficiente para merecerlo todo.

5 comentarios en “Del afán de Reconocimiento a la Depresión

  1. Gracias de Nuevo, ya he puesto la Buena Opinión de tu Exposición y sale otra vez, Con Respeto y Aprecio. Dtb Extensivo a La Familia, Saludos, Bernardo.

  2. Ya Te Tengo en las Preferidas, una Carpeta para revisar lo Interesante de tus exposiciones, disculpa pero tuve un Blog y lo dí de Baja pues no lo entiendo bien, con Agradecimiento, Dtb Extensivo a La Familia y Amistades, con Respeto y Aprecio, Bernardo.

  3. Gracias María Clara Ruiz por el Preciado Comentario. Dtb Extensivo a La Familia y Amistades en Conversión, con Respeto y Aprecio, Bernardo.

  4. Gracias por tan Buena Orientación María Clara Ruiz. Dtb Te Bendiga Extensivo a La Familia, con Cariñoso Respeto, Bernardo.

Y tú... ¿Qué piensas?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s