Revoluci贸n Hacia Adentro

Cuando somos capaces de mirarnos a nosotros mismos de verdad, tambi茅n somos capaces de mirar hacia afuera

revoluci贸n-interna-politica-social

Qu茅 gran oportunidad nos est谩n dando los acontecimientos sociales para levantar nuestras voces y luchar por el respeto a los m谩s b谩sicos derechos, que se violan ante nuestros ojos como si fu茅ramos simples espectadores pasivos en un mundo que no nos pertenece.

Qu茅 importante es que no callemos, que tomemos las calles y usemos las redes sociales para manifestar nuestro inconformismo. Que digamos NO a la Violencia en cualquiera de sus presentaciones. Que discutamos y argumentemos nuestros puntos de vista afines y tambi茅n los discordantes. 

Qu茅 bueno es alimentar el intelecto y hacer de nuestra capacidad cr铆tica una manera de contribuir a la construcci贸n de nuevas formas de convivencia, que se ajusten mejor a nuestras necesidades presentes.

Qu茅 sano que todo esto sea algo m谩s que un proceso intelectual y que los sucesos concretos trasciendan a una mejor elecci贸n de todo lo que ata帽e a nuestras vidas. 

La contradicci贸n hace parte de nosotros pero a veces excedemos todo l铆mite y como se dice, es m谩s f谩cil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio. Por eso es muy com煤n encontrarnos peleando con el televisor como si el pobre aparato fuera el responsable de las injurias, las injusticias, los debates cansinos y las metidas de pata de todo el que osa asomarse por ah铆.

驴Pero qu茅 pasa con nuestra propia pel铆cula? Parece mentira, pero  se ven con alguna frecuencia situaciones como estas:

馃樀 El hombre que se siente progresista mientras lee las noticias, flipando con todo lo que pasa sentado en su sill贸n y esperando que la mesa est茅 lista con la comida puesta y sin haber movido 茅l un dedo.

馃樀 La mujer que clama por su libertad en una relaci贸n igualitaria, mientras pide entrar gratis al pub como en los viejos tiempos sin darse cuenta de que el producto es ella.

馃樀 Quienes se manifiestan por una educaci贸n de calidad, mientras dejan a sus hijos e hijas mirando pel铆culas en la tablet para que no molesten y si a煤n as铆 piden su presencia, no les tiembla la voz al mandarlos a su habitaci贸n como castigo.

馃樀 Quienes disfrutan de la interesante, variada, barata e ilegal oferta mantera y se muestran indiferentes cuando un desconocido negro africano sin papeles es perseguido por la polic铆a.

馃樀 Quienes se sienten culturalmente abiertos, pero condenan a una mujer asesina no exclusivamente por su asesinato sino por ser negra, inmigrante y por beneficiarse de los recursos nacionales dentro de la c谩rcel.

馃樀 Quienes promulgan una democracia sin jerarqu铆as en los espacios pol铆ticos, laborales e institucionales, mientras ostentan un oxidado poder camuflado de condescendencia, del que abusan en cuanto se les da la oportunidad.

馃樀 Quienes luchan por la libertad de expresi贸n y se alegran cuando al grupo contrario se le calla la boca.

馃樀 Quienes se sienten pac铆ficos y aperturistas siempre que no se le ocurra a nadie objetar sus certezas ideol贸gicas, porque de ah铆 pueden salir las m谩s duras y violentas discusiones.

馃樀 Quienes se sienten satisfechos/as con su racional liberalismo mientras apagan la sexualidad de ni帽os, ni帽as y adolescentes y se muestran como m铆nimo inc贸modos/as ante la capacidad de placer de otros adultos.

馃樀 Quienes luchan por un cambio necesario en una sociedad enferma, mientras permanecen indiferentes al desconocimiento absoluto de su cuerpo y de sus mecanismos psicol贸gicos.

No es cuesti贸n ahora de mandar a nadie a redimirse para ser perdonado, o de enviarle a un psic贸logo dispuesto a modelar a la gente. Esa ser铆a simplemente una contradicci贸n m谩s.

La revoluci贸n m谩s importante y la m谩s trangresora es una verdadera revoluci贸n interna, en la que mente y cuerpo consigan recuperar su unidad o al menos acercarse.

Una verdadera lucha consiste no s贸lo en debatir y criticar, sino tambi茅n en estar presentes en nuestra propia vida, estirar los brazos e intervenir en lo que est谩 a nuestro alcance, que no es poco.

La mejor experiencia pol铆tica empieza en el lugar m谩s cercano: nuestro propio cuerpo, nuestra propia casa, nuestro trabajo, nuestro entorno.

Si en tu vida no hay una consciencia de desigualdad cuando esta existe, si tu disposici贸n a  la diversidad se limita a los productos que puedes adquirir en la tienda, si condicionas la libertad de expresi贸n a quienes piensan como t煤, a煤n saliendo a la calle y ejerciendo con valent铆a tu derecho a manifestarte, no est谩s haciendo nada.

As铆 tambi茅n, si en tu vida s贸lo  importa tu interior, tu ombligo, tus cuatro paredes y tu peque帽o grupo de confianza, tampoco parece que est茅s aportando demasiado, al menos socialmente.

Lo que s铆 sucede y est谩 bien comprobado, es que cuando somos capaces de mirarnos a nosotros mismos de verdad, tambi茅n somos capaces de mirar hacia afuera. Cuando tomamos consciencia de c贸mo nuestra historia personal condiciona nuestro car谩cter y por lo tanto nuestras relaciones, queremos y podemos influir en el mundo con bastante acierto.

Hace falta manifestarnos 鈥揷ada uno a su manera鈥 en contra de la violencia, de la injusticia, de la miseria social que bloquea, deprime y mata. Hace falta ocupar todos los espacios disponibles y si es necesario abrir otros nuevos para participar de lo que acontece en el mundo.

隆Hace falta estar. Y no es suficiente con las cabezas, sino con todos los cuerpos vivos y pulsantes!

Y t煤... 驴Qu茅 piensas?

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