Teletrabajo… ¿Salvador o Verdugo?

Aunque falta mucho por aprender, empezamos a ver las consecuencias psicológicas individuales, familiares y sociales del cambio en la forma de trabajar

teletrabajo-y-salud-mental
Imagen de Peter Olexa

Se veía venir. Una tendencia a aprovechar la tecnología en función de la productividad, nos ha puesto en otro lugar en el mundo laboral y esta tendencia se ha consumado ultimamente, cuando sin apenas darnos cuenta acabamos confinados/as en nuestras casas debido a las medidas para detener la pandemia que nos cambió los planes.

Los que sabíamos y los que no, perfeccionamos nuestros conocimientos y nos hicimos expertos del ZOOM, Skype, WhatsApp y demás recursos de comunicación online. Era nuestra salvación, nuestra ventana al mundo, al que pudimos acceder aunque fuera a través de una pantalla.

Aún no estamos del otro lado, pero en algunos países ya hemos podido salir por ahí a encontrarnos con algún amigo o amiga, ver a la familia o acercarnos a la oficina… eso quienes por suerte podemos contar que el trabajo aún existe.

De todas formas mujeres y hombres de todo el mundo siguen teletrabajando, ya que a las empresas les quedó gustando la idea y al parecer esta alternativa vino para quedarse.

Tal vez aún no somos conscientes de lo que esto va a suponer en nuestra salud mental, pero ya empezamos a disfrutar o a sufrir sus consecuencias.

Por mi parte las cosas no han cambiado demasiado. Como psicóloga disfruto del teletrabajo en las sesiones de Apoyo Online, que vengo realizando desde hace años con personas que no pueden acudir directamente a mi consulta de Psicoterapia en Denia, casi siempre por motivos de distancia. Y también me tiene enamorada el programa enREDad@s – Grupos de Apoyo Emocional Online.

terapia-online-psicologica

Ver… Terapia Psicológica Online – Inconvenientes y Posibilidades

Pero si de amores se trata, tenemos que hablar de la Psicoterapia Breve Caracteroanalítica y de la Psicoterapia Profunda (Vegetoterapia) que implican, además de la presencia energética, la presencia física tanto mía como de mis pacientes, pues hasta ahora no se ha creado el aparato que sustituya lo que esta relación humana necesita para un buen desarrollo del proceso psicoterapéutico.

Sin embargo esta condición no es universal. En otros oficios algunas personas han encontrado en el teletrabajo la mejor alternativa para desarrollar su labor y han abierto puertas gigantes para seguir evolucionado laboralmente. Otras han vivido un verdadero calvario y sólo esperan volver a los viejos tiempos con la esperanza de superar este traspié mundial.

Hay quienes aseguran sentirse mucho más productivos trabajando en casa, al poder prescindir de distracciones innecesarias, como por ejemplo los cotilleos de la oficina, las relaciones tóxicas o la pérdida de tiempo en asuntos que no tienen nada que ver con el trabajo.

Otras personas han descubierto dentro de sí a un/a gran emprendedor/a capaz de sacarse las castañas del fuego y de resolver hasta lo más complicado sin necesidad de tener al jefe encima.

Y además, en algunas ocasiones también han brotado aquellos conflictos no resueltos, esos de los que nadie se atrevía a hablar en directo y que ahora con el escudo de la distancia no parecen tan difíciles de expresar.

En el aspecto más práctico, algunos/as han recuperado la paz trabajando desde casa, por no tener que ir corriendo a todas horas entre atascos, semáforos y ruidos agotadores. 

trabajo-necesidad-o-placer

Ver… El Trabajo… ¿Una Maldición?

Suena de película… si no fuera por los argumentos igualmente válidos del “bando contrario”… quienes sienten que su vida se partió en pedazos y añoran volver a sus antiguas y conocidas costumbres.

Ellos y ellas opinan que el teletrabajo les ha robado experiencias positivas, como salir de casa y separar los ambientes o mantener la vida social, afectiva y sexual que tenían antes.

También hay quienes se han sentido abusados al confirmar que el teletrabajo ha aumentado el nivel de exigencia mientras se pierde el límite que marca el principio y el final de la jornada o se esfuma el tiempo para un descanso, un café, la compra de camino a casa o al menos una vuelta a la manzana. Y no podemos olvidar a la gran cantidad de mujeres que se han visto atrapadas en la trampa de la poca o nula conciliación laboral, familiar y personal.

Extrañan la estructura establecida desde fuera y sienten que su cotidianidad se ha convertido en un caos, levantándose y acostándose a las tantas, asistiendo a reuniones en pijama o probando filtros para que no se noten las ojeras, con los niños y las niñas correteando por la casa, mezclando trabajo con cocina, arreglando cajones y armarios porque “por fin estoy en casa” o afectando la dinámica de la pareja porque ya no hay mucho que contar al final del día.

Cada quien conoce sus tendencias y sabemos que no hay una regla que venga bien  a todo el mundo.

A algunos/as les encanta la autonomía y otros/as sienten más comodidad cuando se les marca la ruta desde fuera. Unos/as han encontrado desequilibrios en la alimentación o el sueño, otros/as nunca habían comido tan sano ni dormido tan bien. Unos/as se han deprimido, otros/as sienten haber resucitado.

Sea como sea, los cambios que venían asomándose ya se están consolidando. Ahora, más globalizados que nunca, no es extraño asistir a una reunión de trabajo en plena madrugada porque el cliente está al otro lado del mundo. Y tampoco es raro acabar en el gimnasio —online— a pleno medio día o incluso a media noche para los mas valientes. Las agendas se mueren de la risa cuando no se vuelven locas y las pantallas arden, dándonos esa ilusión del contacto ya sea para pelearse, reírse o para crear algo nuevo en colectivo.

Los códigos del lenguaje no verbal también están cambiando y la app para traducirlos no la venden todavía. Difícilmente podemos acceder a más información de la que, con sus límites, nos ofrece la pantalla. Si, aun hay mucho que aprender…

Si pudiéramos contar los malos entendidos que en los últimos tiempos hemos construido juntos, posiblemente nos decidiríamos a quedarnos por lo menos un ratito en silencio.

comunicación-afectiva-por-internet

Ver… Tan cerca… Tan lejos

Ahora, muchas personas están en la tarea de aprender a trabajar desde su casa por un tiempo indefinido. Otras se enfrentan a la vuelta al trabajo presencial y se preguntan cómo hacer para no volver a caer en las trampas de la obviedad, de las relaciones tóxicas o de la deprimente rutina sin sentido. 

Ahí estamos, pero a todo se le puede sacar punta. Salvador o verdugo, el teletrabajo ya hace parte de nuestra cotidianidad y la forma como lo estamos asumiendo también dice algo de nuestra manera de percibir el mundo.

Y ahí es donde está el tesoro, en la nueva oportunidad de conocernos mejor y hasta de cambiar, de tomar contacto con nuestras necesidades y nuestros límites, de entender cómo los vicios del carácter nos impiden vivir con fluidez, porque cuando nos cambian el rumbo para bien o para mal, sucede algo que en condiciones normales no veríamos con tanta nitidez.

El sistema no va a esperar a que tomemos el café para despertarnos. Todo va demasiado de prisa y por lo visto, tenemos que hacernos a la idea de que la incertidumbre nos va a  acompañar por un buen tiempo.

Ni la negación ni la resignación van a ser de mucha ayuda, así que habrá que hacerse cargo de la situación individual y social dentro de lo que esté a nuestro alcance. Tal vez así mañana acabemos agradeciendo estas sacudidas que la vida nos regala.


Nota: Este escrito ha sido inspirado en una conversación de enREDad@s – Grupos de Apoyo Emocional Online. Muchas gracias a sus participantes por estos agradables momentos.


¿Deseas concertar una Cita?

Contacta con María Clara Ruiz – Psicóloga Dénia – Valencia – Online

También puedes rellenar el siguiente Formulario