Relaciones en el Trabajo y Dinámicas del Carácter

En mi consulta de Psicoterapia en Denia he podido confirmar cómo estados depresivos, de ansiedad o estrés pueden asociarse con dificultades de relación en el entorno laboral, influidas por historias personales y por tanto por dinámicas del carácter

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Imagen de Carlos Unda

Soy consciente de que no todos ni todas estamos en condiciones de sentarnos a reflexionar sobre el trabajo. Que hay en el mundo una gran desigualdad y que más personas de lo que podemos imaginar carecen de acceso a un empleo capaz de cubrir las más básicas necesidades y mucho menos aspirar a una vida laboral satisfactoria. 

Vida laboral satisfactoria… que ambiguo suena esto. Significa una cosa o la contraria, según por donde se le mire. Tal vez la clave está en la posibilidad de elegir. 

Pensemos en esa parte de la población que sí puede elegir. La que puede (si quiere) sentarse una tarde a reflexionar con la tranquilidad de que, por mal que vayan las cosas, un plato de comida no va a faltar.

Hablemos de nosotros y nosotras, que hemos tenido acceso a variedad de recursos para desarrollar un proyecto laboral, que nos podemos plantear la forma de vivir el trabajo y en el trabajo y además analizar la influenciada de nuestra historia personal en la gestión de la vida actual. Reflexionemos entonces… 

 Los espacios laborales son perfectos para reproducir todo tipo de dinámicas antiguas y excelentes escenarios para desplegar los rasgos del carácter

Y la dificultad no consiste tanto en que esto suceda, sino en no ser conscientes de ello.  Así es como en 20 metros cuadrados se pueden reunir con toda facilidad los rasgos de carácter compulsivo, masoquista, histérico, paranoico, narcisista, obsesivo, etc., al estilo de un cómic en el que diversas historias suceden gracias a la vecindad, solo que en éste pocas veces resultan cómicas algunas experiencias.

😰 No es gracioso sudar de pánico y ansiedad cada mañana al salir para el trabajo, con la sensación de que no se van a poder soportar las próximas 8 horas.

😴 Tampoco es cómico rayarse en el insomnio de cada noche con los acontecimientos del día que pasó y del que vendrá, examinando cada minuto para ver donde fue que uno metió la pata o qué pensará fulanita sobre cualquier cosa. 

🤔 Es insufrible la angustia de pensar en que no se hizo todo a la perfección, si uno se dejó encendida la impresora, si no apagó la luz al salir de la oficina o si al correo enviado le faltó una coma o una tilde. 

😣 Bien difícil resulta liderar la empresa cuando uno desconfía de su gente y se pasa el tiempo defendiéndose de posibles atacantes y traidores con oscuras intenciones.

😇 Muy sufriente creer que el lugar de uno solo es propio cuando se deja la piel, la vida y más allá en la lucha por agradar a todo el mundo.

😤 Complicado llegar a algún buen puerto cuando uno se piensa omnipotente, impermeable a los vaivenes de la vida, autosuficiente y superior.

😝 Cansado parece, cuando uno atribuye su valor únicamente a la capacidad de producir en los demás alegría, ánimo, positividad, risa, energía, fiesta, armonía… ufff!!

Me decía una persona en estos días con cierta ironía y un fondo de impotencia… en el trabajo están los listos, los trepas, los frescos, los copiones, los salvadores, los dioses y los santos.  Y ahí hay que estar… ¿Pero cómo?

A mi lo que más me preocupa es que estas características sean hoy día reforzadas e incluso valoradas en algunos entornos sociales y laborales. Y yo pregunto… ¿Por qué se asume uno u otro papel, como si en el contrato de trabajo viniera una cláusula con el personaje que a uno le toca actuar?… ¿Por qué es tan frecuente que una persona ocupe posiciones similares en diferentes situaciones laborales?

No niego que hay espacios laborales realmente tóxicos. Sistemas perversos que solo ayudan a retrasar la evolución de personalidades potencialmente sanas. Que favorecen situaciones de abuso, promueven dependencias, relaciones competitivas, clasismos, prejuicios y discriminaciones de todo tipo.

Sistemas enfermos que cultivan distorsiones del carácter individuales. Distorsiones que tapan ojos y bocas con premios y bonos, exclusiones y castigos. Todo esto de forma directa o indirecta según se sigan o no las líneas marcadas con cuestionables lógicas. 

Pero no sirve de mucho quedarse petrificado como una foto estática, mientras se fantasea la estrategia para combatir al enemigo o salir bien librado de una situación desagradable, esperando las vacaciones como el agua de mayo y maldiciendo el trabajo mientras se aguanta, como se aguanta una condena. 

Se puede también tomar consciencia y comprender cómo las experiencias vividas en los primeros años de la infancia resuenan tantas veces en el momento actual, en la forma de vivir nuestras relaciones y por supuesto en el entorno laboral. 

Más como ejercicio y nunca como intento de generalizaciones banales, hagamos estas reflexiones… 

💧 A ella o a él que se deprime cuando no encuentra reconocimiento permanente ¿qué pudo sucederle hace tanto tiempo que ya ni lo recuerda?

💧 ¿Cómo vive sus relaciones, incluyendo jefes y compañeros/as de trabajo, la niña o el niño hecho adulto a quien nunca le permitieron crecer? 

💧 ¿Y cómo se relacionan en el trabajo quienes han crecido en la ausencia de sus figuras de apego más importantes?

💧 Y aquellos/as que van sistemáticamente en favor o contra de la autoridad sin ningún criterio… ¿por qué será que no se acomodan en ningún puesto?

💧 ¿Qué pasa con la dificultad de afrontar los conflictos que se presentan a diario en el trabajo?

💧 ¿Cómo se gestionan los procesos, las discusiones, la convivencia, las competencias, los celos, las envidias? 

💧 ¿Por qué ese constante déjà vu en las dinámicas de trabajo, que tanto recuerdan a las familiares?

Reflexionar sobre esto está muy lejos de un excéntrico pasatiempo pequeñoburgués para matar el aburrimiento. Es cuestión de SALUD y  no solo individual sino también de salud pública. 

Si esto se tomara en serio habría menos síntomas incapacitantes, menos bajas laborales, menos efectos secundarios derivados de medicación muchas veces innecesaria y por lo tanto habría más bienestar social. 

Imagínate los dolores de cabeza que nos ahorraríamos y la cantidad de recursos que quedarían disponibles para mejorar las condiciones en el ámbito sanitario, así como una mejor gestión de recursos para la prevención en salud mental, siempre a la cola en las prioridades de nuestros estados capitalistas actuales.

En mi consulta de Psicoterapia en Denia he podido confirmar lo que desde hace mucho tiempo se ha afirmado en diferentes estudios, incluyendo los descubrimientos de Wilhelm Reich y más tarde del movimiento postreichiano del que hago parte:

Gran cantidad de estados depresivos, de ansiedad, estrés, insomnio, trastornos de la alimentación, respuestas psicosomáticas o experiencias de acoso laboral (mobbing) entre otros, tienen que ver con el “simple” hecho de no abordar dificultades de relación en el entorno laboral, asociadas a historias infantiles y por tanto a estructuras y rasgos de carácter individuales, que permanecen inconscientes corroyendo las relaciones, las vidas y los cuerpos.

La Psicoterapia Caracteroanalítica ofrece la posibilidad de tomar consciencia de los hilos que unen el presente con la historia personal, de completar lo que quedó incompleto, de recordar lo que se olvidó, de expresar lo que carcome por dentro y sobre todo de resolver aquello que alguna vez falló.

Porque sí…  ¡Por supuesto que se puede estar mejor!


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Psicóloga en Denia

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