La Piel y la Distancia

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Yo dejé mi casa paso a paso, polvo a polvo la limpié, miré de frente mis recuerdos, cada objeto con mil historias enredadas, cada rincón mirándome prediciendo el abandono.

Dependencia y Soledad – Un llanto de Colores

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Todo le confundía, menos una única certeza: la necesidad apremiante de contacto y un temor insoportable al abandono, aunque en ese momento, aprovechando su perezosa capacidad de justificar lo injustificable en las mañanas, se dijo en silencio una sola verdad incuestionable: que acompañada, lo que se dice acompañada, no estaba.

Mujeres de Oro – De Cenicientas a Mujeres Reales

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Después de unos días de intensa tensión, por fin podía quedarse en la cama todo el tiempo que quisiera. Saciada y extasiada después de algunos momentos de sexo satisfecho, más que por los múltiples orgasmos, que no tuvo, por haber estado por fin en brazos del hombre que amaba, añoraba, y al que había esperado durante más o menos 90 días.