Aquellos Duelos No Resueltos

Vivamos los duelos, porque el cuerpo no se deja enga√Īar tan f√°cilmente

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Vivir conscientemente los duelos garantiza la salud, la vitalidad, y sobre todo la posibilidad de experimentar la alegr√≠a y la liberaci√≥n que se sienten cuando se ha completado el trabajo. Son estos los mejores regalos que podemos dar a lo que se ha ido, y es la mejor medicina para seguir con la vida, ya que la tenemos.

Porque vivimos tan deprisa que muy pocas veces nos damos la oportunidad de detenernos, de vernos y de sentirnos. Son tantas las distracciones, que dif√≠cilmente tenemos ese tiempo para conversar a solas con nosotros mismos, con nosotras mismas, porque al primer intento ya est√°n llamando los “tengo que”, la din√°mica cotidiana de vivir al d√≠a, la marat√≥n de exigencias para llegar a tiempo… ¬ŅLlegar a donde?

Pensamos que al d√≠a siguiente, o el pr√≥ximo fin de semana ya habr√° tiempo para los recuerdos, porque hoy lo que toca es seguir en la linea de “cumplir” con las tareas pendientes, que se van acumulando cuando nos damos un respiro para tomar el aire que nos pide el cuerpo, retenerlo un poco y soltarlo… 13 segundos invertidos en una bocanada de vida.

Pero ¬Ņqu√© pasar√≠a si nos tom√°ramos m√°s tranquilamente ese tiempo, y todo el que hiciera falta?

Posiblemente no ser√≠a tan divertido como parece, imagin√°ndolo. Tal vez aparecer√≠an todas esas otras tareas pendientes, las de los duelos que dejamos pasar, por falta de tiempo, o porque nos dijeron que hab√≠a que “pasar p√°gina“, o porque “un clavo saca otro clavo“, o porque “la vida es muy corta y no est√° para malgastarla llorando por lo que no va a volver“, o porque “al fin y al cabo no era tan importante“. Y a veces simplemente porque no nos dimos cuenta de que est√°bamos ante un duelo!! Parece mentira pero s√≠, pasa.

Y como, cada vez m√°s, nos instalamos en el sistema de usar y tirar, eso de darse un tiempo para sentir los duelos parece como de otra √©poca. Y mucho m√°s absurdo parece cuando el “repuesto” de lo perdido est√° disponible a la vuelta de la esquina.

Sin embargo, recordemos que el cuerpo no se deja enga√Īar tan f√°cilmente y tarde o temprano aparece esa “mosquita cojonera” avisando que hay un dolor que no se ve, pero que tampoco se va.

Hay duelos que son m√°s “aceptables” socialmente que otros, por ejemplo el de la muerte de un ser querido, por hablar de lo considerado m√°s grave dentro de la escala social. El divorcio tambi√©n ha sido valorado como un duelo importante, al menos hace unos a√Īos. A√ļn as√≠, a medida que pasa el tiempo m√°s se tiende a presionar a la persona en duelo para que rehaga su vida r√°pidamente y no dedique “demasiado” al sufrimiento que le supone la p√©rdida de la pareja o la muerte de una persona querida. Pero, ¬Ņquien tiene la medida justa?… ¬Ņcu√°ndo es demasiado?

Y adem√°s, ¬Ņqu√© pasa con aquellos duelos “peque√Īos” y a veces invisibles?

Pues que muchas veces pasan de largo, sin elaborarlos, porque no hay cabida para ellos, no hay tiempo que otorgarles porque afuera est√°n esperando las miles de opciones m√°s, que ayudan a anestesiar estos sentimientos tan desagradables de vac√≠o y de tristeza. O porque resulta ya hasta impopular hablar de estos temas “tan complicados”, en palabras textuales de algunos.

Queramos o no, estos temas complicados son parte de la vida, tan importantes como los momentos de emoci√≥n y risa. Estos duelos peque√Īos e invisibles me interesan especialmente cuando veo alguna persona sufriendo sin saber por qu√©, cuando veo un cuerpo que ha perdido su armon√≠a, o hinch√°ndose de f√°rmacos para aliviar sus dolencias, cuerpos rotos de tanto “no llorar”.

Peque√Īos e invisibles duelos. Y por eso dif√≠ciles de reconocer. O tal vez no es que sean tan invisibles. Es que para algunas cosas a veces falla la memoria.

Vamos a recordar un poco:

  • El d√≠a que se fue el amiguito/la amiguita de la infancia porque le cambiaban de colegio, y cuando hicimos un amago de tristeza alguien dijo con contundencia: “se fuerte, eso no tiene importancia, ya lo entender√°s cuando seas mayor”.
  • El momento en que ese amor que parec√≠a eterno dijo adi√≥s y, afortunadamente, la inocencia dio paso a las ganas de volver a intentarlo. Pero tomarse un tiempo para sentir la tristeza por el amor perdido no estaba de m√°s.
  • Cuando se dedic√≥ tanto tiempo y esfuerzo a ese puesto de trabajo tan querido y, al perderlo, se sigui√≥ el camino como si hubiera sido un episodio cualquiera.
  • Cuando lleg√≥ la jubilaci√≥n, con todas sus consecuencias.
  • Cuando la vida cambi√≥ y con ella la mudanza, el cambio de casa, dejando atr√°s tantos momentos vividos en ella.
  • Cuando pasamos de la vida en soledad a la vida en pareja, o al rev√©s, y cambiamos rutinas, ritmos, lugares e incluso amigos.
  • Cuando vivimos los cambios de la infancia a la adolescencia y luego a la adultez, para llegar algunos a la madurez. No siempre ha sido f√°cil ver como se queda la mu√Īeca arrinconada en la esquina de la habitaci√≥n porque empiezan a haber otras urgencias. Y seguro que para nadie ser√° divertido prescindir del encanto de la juventud, aunque esto suponga la sabidur√≠a que trae la experiencia.

Como vemos, cada cambio, cada etapa, a√ļn dentro de la evoluci√≥n natural, supone p√©rdidas. Y no se trata de pasarse la vida amarg√°ndose por lo que se ha perdido, porque esto tambi√©n ser√≠a, no solo insoportable, sino tambi√©n patol√≥gico. Pero lo que no es natural es ignorar o ridiculizar a quienes viven estas p√©rdidas intensamente y no respetar el ritmo, el tiempo y el espacio que necesita cada uno para metabolizar las emociones que conllevan esos cambios.

Hay otros duelos que llaman la atenci√≥n por su ambig√ľedad, y son los llamados “duelos inconclusos”, es decir, aquellos que por sus caracter√≠sticas no resultan f√°ciles de elaborar, por ejemplo:

  • Cuando una persona cercana, pareja, hija, hijo, amigo o amiga, tiene un accidente o una enfermedad que disminuye sus capacidades, pero no le mata. Se ha perdido a esa persona, y a la vez sigue presente.
  • Cuando se rompe la pareja, algo ha muerto… Pero esa persona est√° en el mundo, muchas veces bastante cerca, por ejemplo cuando hay hijos de por medio.
  • Cuando emigramos, dejamos el pa√≠s de origen pero √©ste permanece donde lo dejamos.
  • Cuando desaparece una persona y no podemos vivir los rituales correspondientes, que ayudan a la elaboraci√≥n del duelo.
  • Cuando muere alguien cercano y no podemos asistir a su entierro por encontrarnos f√≠sicamente lejos.
  • Cuando se tiene la experiencia del aborto, natural o provocado, con la diversidad de sentimientos que supone tanto para la mujer embarazada como para su compa√Īero/a.

Estos son s√≥lo algunos ejemplos de p√©rdidas ambiguas que dejan una permanente incertidumbre. Una relaci√≥n con el absurdo, con el que se aprende a vivir cuando se pasa por este tipo de experiencias, en que nunca se sabe si el otro est√° presente o no lo est√°. Entonces el logro consiste, ya no en resolver el duelo como cualquier otro, sino en atreverse a seguir adelante con la vida, a√ļn sin saber para donde se va.

Tenemos la tendencia a hacer juicios r√°pidos y poco fundamentados como…

-“qu√© valiente!!, despu√©s de lo que le ha pasado y mira c√≥mo se ha recuperado en una semana!!”-, √≥, -“hay que hacer algo para que se distraiga y desconecte porque est√° yendo muy lejos con esa depresi√≥n”-. O ante un aborto provocado: -“las mujeres que deciden abortar son asesinas e insensibles!!”, y despu√©s de un aborto espont√°neo: -“hay que olvidarse y volver a intentarlo cuanto antes”.

Este tipo de mensajes, que invaden la vida cotidiana, se meten por los huecos de las heridas abiertas y no permiten que las personas vivan sus duelos con la intensidad necesaria, elaborándolos de manera saludable, en un tiempo adecuado y con la protección que necesitan.

Esquivar la vivencia de los duelos no nos convierte en h√©roes ni hero√≠nas valientes. Lo que s√≠ creo es que el poco valor social y el casi nulo espacio que se otorga a la elaboraci√≥n de las p√©rdidas, incluyendo las p√©rdidas cotidianas, nos transforma en una especie de “lisiados afectivos”, con una coraza suficientemente r√≠gida para poder contener el dolor, pero apagando todas las dem√°s sensaciones vitales, convirtiendo as√≠ el mundo emocional en un desierto.

Y eso es lo que hay que prevenir. No elaborar los duelos, acumularlos con el tiempo, no es ni higiénico ni inteligente.

No es higi√©nico en el contexto de la “higiene mental”, por razones que no hace falta explicar mucho. Basta con decir que resulta impactante tanta limpieza aparente y tanto accesorio, cuando por dentro se acumulan restos de pasados est√°ticos corroyendo la vida. No es inteligente porque al no elaborar los duelos, el riesgo est√° en la repetici√≥n de las experiencias que se quieren evitar, adem√°s de los peligros que supone para la salud f√≠sica y mental.

De todas formas, sentir tristeza, impotencia, rabia o dolor insoportables por una p√©rdida que nos afecta especialmente no es nada f√°cil. Y es por esto que buscar ayuda es una opci√≥n saludable. La sensaci√≥n de sentirse acompa√Īado/a en la vivencia del duelo puede ser de gran alivio, e incluso puede ayudar a prevenir complicaciones en el proceso, por ejemplo la cronificaci√≥n del duelo.


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8 respuestas para “Aquellos Duelos No Resueltos”

  1. Hola
    tendras bibliografía de duelo no elaborado por ausencia de cadáver? si puedes compartirme te agradecere siempre.

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  2. hace cinco meses falleci√≥ mi hija, era la ni√Īa de mis ojos, lo √ļnico que tenia, me a costado demasiado comprender que ya nunca volver√°, soy estudiante de psicolog√≠a y tal vez eso me ha ayudado un poco. soy de las que pienso que mas que pensar en mi hay pensar en ese ser al que tanto queremos, esa personita que estaba sufriendo y que no se debe ser egositas al quererlos tener con nosotros cuando la salud de ellos esta de por medio. en mi caso vi pasar a mi hija por etapas muy duras de sufrimiento al que estuvo expuesta, soy muy creyente y decid√≠ poner la vida de mi hija en manos de Dios, la amo tanto que prefer√≠ que se fuera a descansar que seguir vi√©ndola en una situaci√≥n tan desesperante como la que tuvo que pasar. pens√© que me hiba a morir sin ella, pues mi vida giraba en torno a la de ella, con todo y mi dolor decid√≠ quedarme solo con los mejores momentos de ella,en que estuve con ella en las buenas y en las malas y que todo mi amor se lo di mientras estuvo viva, no se si este haciendo bien, aveces pienso que haciendo esto reprimo pero siento y se que no lo hago,cuando debo llorar lo hago estoy en la etapa de aceptaci√≥n y siento que es la experiencia mas desagradable por la que puede pasar el ser humano o mejor una madre. pero he concluido que es mejor dejar partir a quien se ama cuando esta sufriendo y no tenerlo a tu lado en una situaci√≥n de deseperacion. si tienen algo que aportarme me gustar√≠a saberlo. muchas gracias

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  3. Un tema muy interesante y la forma en que lo trasmiten me transporta al pasado…….impresionante la relacion de duelos no resueltos y la angustia del presente!!!!! Gracias

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  4. creo que estoy en este caso mi esposo muri√≥ hace 5 a√Īos pero antes d que falleciera nos hab√≠amos separado 10 meses., en el transcurso de la separaci√≥n viv√≠ un duelo horrible que a nadie se lo deceo ., cuando est√°bamos separados un d√≠a me comentaron que el estaba enfermo y lo fui a ver y le suger√≠ llevarlo con el doctor el cual se nego por que ya tenia cita medica con otra persona pasaron como 15 d√≠as y un d√≠a me llamo que estaba internado y que le iba n a hacer unos estudio por que se sent√≠a mal y resulto que tenia c√°ncer un c√°ncer muy agresivo el de 44 a√Īos., fui y lo visite y me estuve cuid√°ndolo en lo que lo dieran de alta nos pedimos perd√≥n y hablamos en que el regresar√≠a conmigo a casa pasaron 15 d√≠a y el fallece le da un infarto y al d√≠a de hoy le reclamo que por que me dejo., pr que me dejo sola con mis hijas y es algo que todav√≠a me duele mucho., quise rehacer mi vida con otra persona pero no pude siento que no puedo querer a nadie como si el coraz√≥n se me hubiese secado espero alguna ayuda gracias…

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  5. Gracias por tu artículo sobre el duelo. Me ha ayudado mucho, sobre todo la parte en la que hablas de duelos que no se refieren a muerte o divorcios, ya que me cuesta encontrar información al respecto. Estoy interesada en más información sobre duelos por distanciamiento para superar el abuso y la codependencia con familiares

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  6. Está lectura hacido de gran importancia en mi vida, parezco de depresión, ansiedad entre otras X fa necesito ayuda.

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Y t√ļ... ¬ŅQu√© piensas?

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