Quienes estamos en contacto permanente con los temas psicológicos, ya sea por trabajar en ello como por haber pasado por la experiencia terapéutica, no ponemos en duda la conveniencia de hacer una terapia en algunos momentos de la vida


Sin embargo, en algunos espacios donde la “cultura terapéutica” no es una característica, se puede escuchar en ocasiones cómo “ir al psicólogo” resulta algo excéntrico y absurdo, propio de “locos”, y/o sujeto a manipulaciones y estafas.

Tomo en consideración estas percepciones y no dejo de sentir cierta pena por la existencia de prejuicios, que suelen convertirse en verdades absolutas, y rara vez comprobadas. Cuando esto sucede, posiblemente se esté perdiendo una oportunidad para experimentar un cambio deseado y una vía para potenciar la capacidad natural de bienestar.

Por otra parte, también comprendo las críticas dadas las malas experiencias de algunos con psicólogos y terapeutas poco formados para la profesión, tanto académica como personalmente. Pero como explico en otro apartado de este blog (Ver), existe una gama de posibilidades, diferentes corrientes terapéuticas y un grupo grande de psicólog@s capaces de hacer un excelente trabajo dentro de la ética y la honestidad.

Hace falta entonces, tener criterios para elegir a un terapeuta adecuado. Aquí van algunos de ellos, que me parecen relevantes:


Un buen terapeuta es capaz (entre otras cualidades) de:

  • Usar todo su conocimiento en beneficio del proceso y no de sus propias necesidades (económicas, narcisistas, masoquistas, de poder, políticas, religiosas…)
  • Haber pasado (y continuar cuando sea necesario) por la experiencia de su propia terapia personal con otro terapeuta cualificado, y poder diferenciar lo que pertenece al paciente y lo que pertenece a sí mism@ en el proceso terapéutico.
  • Ponerse en el lugar del otro, es decir, tener capacidad de empatía.
  • Tomar en cuenta el contexto y la realidad social en la que se lleva el proceso terapéutico.
  • Comprender, y hacer comprender al paciente que es dueño de su vida y que la función del terapeuta es la de ACOMPAÑAR y no la de DIRIGIR la vida de nadie.
  • Tener la disposición de aprender constantemente pues no hay un modelo perfecto ni un conocimiento acabado.

Si quieres profundizar sobre la Psicoterapia te sugiero acudir a las siguientes páginas de este blog:


¿Qué es eso? → ¿Qué es Psicoterapia?

¿Cuando? → Momentos y situaciones de la vida en los que es oportuna una Psicoterapia

Psicoterapia Caracteroanalítica → Una descripción general de esta corriente terapéutica, que desarrollo en Valencia y en Dénia

Biblioteca → Colección bibliográfica sobre psicoterapia y otros temas relacionados con la psicología y el crecimiento personal.


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