Acompañar en el duelo

¿Has estado alguna vez con alguien que sufre por una pérdida, y has tenido un sentimiento de impotencia al no saber qué decir o qué hacer frente a ese sufrimiento?

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Los duelos de los demás nos conmueven y también nos abren algunas heridas que creíamos cerradas. Por eso es que muchas veces preferimos tomar distancia, o insistir a la persona para que resuelva este duelo, a veces de manera precipitada. O, por el contrario, puede ser que caigamos en la actitud de enlodarnos en la pena con el/la otro/a, cerrando así nuestras posibilidades de ayudar.

No es tan simple lograr un equilibrio en el estar con los demás en sus experiencias de duelo. En momentos de sufrimiento, nos encontramos frente a la faceta más vulnerable de las personas y lo que digamos y hagamos puede hacer mucho daño, o mucho bien.

Esto nos pone en una situación de compromiso, pues recordemos que en el mundo occidental somos prácticamente analfabetos en estos temas, y nos damos cuenta de esto cuando vemos que cualquier palabra expresada a esa persona que sufre se distorsiona, y difícilmente conseguimos calmar o acompañar realmente.

Lo bueno de cuando no se sabe algo, es que se puede aprender. Y hay una variedad de formas de ayudar, que resultan más simples y viables que una lucha contra la corriente, para aliviar la pena de una persona que queremos y que, por eso mismo, nos afecta emocionalmente.

Quiero compartir contigo algunas de estas claves, que son las que me parecen más acertadas, de acuerdo con mis vivencias personales y con mi experiencia profesional:

– Trata a quien pasa por un duelo como a una persona normal. No está lisiada, simplemente sufre y por eso se comporta de una forma especial, y así será temporalmente.

Mantente disponible y presente incluso para los asuntos prácticos. Es una tabla de seguridad para la persona en duelo, aunque aparentemente no recurra a la ayuda que se le ofrece.

Pregúntale lo que quiere. A veces, al querer ayudar, damos lo que no se necesita. Tal vez un coche o un viaje para olvidarse de todo no es el mejor regalo y, en cambio, un plato de comida caliente o un corto paseo en silencio resulten más eficaces.

– El lenguaje no verbal resulta siendo muchas veces más potente que una palabra. Un abrazo, un apretón de manos o una mirada comprensiva suelen ser más efectivos que un discurso sobre la valentía y la fuerza para salir adelante.

– Cuidado con las palabras de cajón, como… “hay que resignarse“, “la vida es así“, “esto iba a pasar tarde o temprano“, “yo sé como te sientes“, “es lo mejor que podía pasar“, “esta es una gran lección para tu vida, ya lo verás“… Este tipo de frases suele provocar rabia y alejamiento. Un simple “lo siento“, dicho con el corazón puede ser de mucha más ayuda.

No intentes minimizar la pérdida ni negar el sufrimiento de la otra persona. El duelo, por poco importante que parezca, es importante y grande para quien lo sufre.

Acepta el silencio. No fuerces la conversación si la persona no se siente dispuesta a hablar. El silencio es mucho más saludable que un parloteo sin sentido.

Escucha. Acepta cualquier expresión de llanto, rabia, miedo, confusión, etc, sin regañar y sin intentar cambiar de tema.

– No intentes decirle a la persona cómo se siente. Ella ya lo sabe muy bien. Intenta comprender y aprender sobre sus sentimientos, en vez de pretender dar instrucciones o educar.

– Un niño sufre, aunque no sepa como expresarlo. Lo manifiesta con reacciones físicas (costipados, fiebres, infecciones…) o con actitudes y comportamientos (fracaso escolar, rabietas, aislamiento, mentiras…). Infórmate y ayúdale a elaborar sus duelos de una forma saludable.

– Alienta a la persona en duelo a pedir ayuda cuando veas que se está estancando en el proceso.


¿Y TU?…

Con todo esto, hay que tomar en cuenta que el duelo es de la otra persona, no tuyo. Es decir, quien está en el proceso de elaborar una pérdida es el/la protagonista de su historia. No lo eres tú, ni tu sufrimiento, ni siquiera tu preocupación. Si necesitas apoyo, pídelo.

Porque ayudar no es solo seguir unas reglas. Es entregar tiempo, atención y más de uno mismo, es darse cuenta de las necesidades de la otra persona e intentar satisfacerlas de una forma saludable, efectiva y creativa, con compromiso e implicación. Por eso, el acompañamiento en procesos de duelo resulta siendo una tarea dura y a veces poco satisfactoria, con el riesgo de socavar la propia salud.

Por eso es necesario que tú, como acompañante, tomes en cuenta las siguientes propuestas:

Cuida tu salud. Comer, dormir, darte tiempo para ti mismo/a, hacer ejercicio, seguir con tu vida, respetar y hacer respetar tu privacidad, son aspectos a cuidar especialmente cuando tienes funciones de acompañamiento a los demás.

No intentes hacerlo todo por ti mismo/a. Buscar relevos, hablar con otras personas del sistema social cercano para repartir funciones es un acto de amor, con quien sufre y contigo mismo/a.

Revisa frecuentemente lo que el dolor de esa persona está representando para ti, individualmente. Como decía al principio, a veces las experiencias de los demás abren nuestras propias heridas. En ese caso, es importante diferenciar qué es de uno y qué es del otro, por la salud de los dos.

Busca ayuda. No tienes que saberlo todo, por eso reconocer los límites y dejarse asesorar es una de las mayores virtudes de la persona que acompaña a otra en su sufrimiento.


Acompañar en el sufrimiento a otra persona, puede ser una excelente oportunidad de crecimiento personal, al tener que sacar de ti todas las capacidades posibles de empatía y de solidaridad. Por momentos parecerá no tener mucho sentido, pero un buen día, esa persona a la que has estado acompañando te dará el mejor de los regalos: su salud y las ganas de compartirla contigo.

3 comentarios en “Acompañar en el duelo

  1. Me ha gustado mucho leer su articulo, tengo una amiga que esta a punto de perder a su hija de veintipocos, y la verdad que es una situación que no había vivido nunca,,aparte de la muerte de mis padres,y si me parece muy positivo saber que acompañando a mi amiga simplemente, puedobayudarla, me cuesta mucho llamarla por teléfono para preguntar y no se que decirla, estoy maňana decidida subir al hospital para demostrarla que me tiene ahí y que la estoy apoyando,que es verdad las palabras a veces sobran., muchas gracias. ME HA AYUDADO MUCHO.

  2. Es cert que en aquest tema la majoria de persones som prou inexperts. M’agrada. Una besada i bon dia. Muakaaaaa.

    El 30/10/2012, a las 13:31, Psicoterapia y otras Posibilidades – Maria Clara Ruiz escribi:

    > >

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