La Voluntad de Entenderse

A veces me pregunto si en realidad tenemos una sincera disposici贸n para entendernos.

comunicaci贸n-no-violenta

Sucede a menudo, cuando presencio o participo en discusiones, en las que m谩s que querer entender lo que la otra persona est谩 diciendo, lo importante parece ser tener la raz贸n o ganar la partida, como si se tratara de una competici贸n donde el vencedor obtendr铆a alg煤n premio deseado.

Sobre esta base se han asentado formas de ser individuales y sociales, que acaban extendi茅ndose muchas veces a ideolog铆as y paradigmas absolutistas. Realidades que se construyen, no a partir de la investigaci贸n y de la b煤squeda, sino ajustadas a pensamientos ya construidos desde la necesidad de imponer la propia percepci贸n de las cosas. Pensamientos est谩ticos y r铆gidos, propios de sociedades dictatoriales que tantos de nosotros criticamos pero que, a menudo sin darnos cuenta, reproducimos en diversos espacios personales, sociales y/o profesionales. Es necesario ser conscientes de ello para lograr una verdadera comunicaci贸n desde la voluntad de entendernos.

Porque cuando una disertaci贸n compartida se basa en el desencuentro, priorizando los intereses individuales o parcialmente colectivos, el sentido de la comunicaci贸n se desintegra completamente. Cuando no se escucha, cuando se anticipa la respuesta del interlocutor sin darse la oportunidad de conocerle porque hay una idea preconcebida, es decir, un prejuicio, la palabra deja de ser un recurso para el di谩logo, convirti茅ndose inmediatamente en un arma dise帽ada para una guerra de razones.

Pienso que esta es una de las m谩s dram谩ticas presentaciones de la crisis social que vivimos y se manifiesta en una creciente dificultad para encontrar espacios de expresi贸n libre de las emociones, de los pensamientos y de los diversos puntos de vista, donde los vencedores son aquellos que parecen gozar de la palabra f谩cil, aunque su voz carezca de contenido, profundidad o reflexi贸n previa y donde el que m谩s grita resulta siendo el que m谩s sabe.

驴Por qu茅 sucede esto? Habr铆a, precisamente, que discutirlo. Posiblemente porque no existe una educaci贸n聽para la comunicaci贸n y el di谩logo, dando m谩s valor a la asertividad en las respuestas que a la reflexi贸n, y porque dudar o equivocarse no se incluyen en los puntos a favor en el camino hacia el 茅xito social.

Desde muy pronto se nos presiona para responder, antes que para pensar, poniendo el valor en ser el primero en encontrar las respuestas y no en construirlas mediante la reflexi贸n colectiva.

Adem谩s, porque no desarrollamos habilidades para el discernimiento y la discusi贸n, pero s铆 para detectar lo que el otro quiere o no quiere escuchar, para ser aceptados y queridos, es decir, tomados en cuenta.

En ese sentido, la comunicaci贸n se convierte en una estrategia para agradar o para expresar nuestra hostilidad, y no para desarrollar el pensamiento en compa帽铆a. No para ir descubriendo lo que realmente pensamos y mucho menos para, en el encuentro, darnos la oportunidad de cambiar, de ampliar la opini贸n, de mejorarla. Y as铆 es como pierde su sentido. La comunicaci贸n es una necesidad humana y ser铆a muy enriquecedor mantenerla lo m谩s pura posible, d谩ndole su espacio para que suceda lo que tenga que suceder, sin expectativas, sin querer sacar de todo una ventaja, un premio m谩s para la colecci贸n de medallas que avalan el haber vencido.

Porque si lo vemos bien, en este tipo de comunicaci贸n competitiva y con veladas 聽intenciones, nadie gana. Al contrario, tanto el vencedor como el vencido se quedan sin la experiencia de haber crecido en el encuentro y ese el drama del fracaso en cualquier interacci贸n humana.

Lo que queda, el sabor amargo y el cansancio por haber gastado cantidades enormes de energ铆a en algo que no acab贸 siendo m谩s que una vulgar lucha de poderes.

Esta situaci贸n, tan cotidiana, es f谩cil de observar en discusiones y desacuerdos. Pero el desencuentro va mucho m谩s all谩 de estos episodios. Sucede tambi茅n cuando, cada vez m谩s, carecemos del tiempo suficiente para escuchar a los dem谩s. Porque todo el mundo, por poco interesante que parezca, tiene algo que contar. Su historia, sus vivencias, los libros que ha le铆do, los sitios que ha visitado, las experiencias que ha superado. 驴Has sentido alguna vez el deseo de contar con alguien que tenga todo el tiempo para escuchar tu historia, sin prisas? 驴Sabes cuan curativo es ese momento? Sufrimos de una soledad cr贸nica y cada vez son menos los espacios reales para comunicarnos. Me pregunto si es por eso que los foros de internet y las redes sociales est谩n plenos de confesiones 铆ntimas e historias cotidianas que se lanzan al aire, tal vez con la esperanza de aterrizar en alg煤n puerto acogedor.

Pero, aunque estamos tocando fondo, no sirve de nada pensar en que todo est谩 perdido. Por esto, considero que un buen punto de partida est谩 en la educaci贸n, desde edades tempranas, inculcando聽el respeto por las formas diferentes, reforzando la actitud tan propia de los ni帽os sanos, de actuar y hablar sin esa segunda intenci贸n de conseguir, con lo que se dice, alg煤n tipo de respuesta conveniente, que produce en el otro una inhibici贸n incapacitante, sin conceder espacio al an谩lisis que pueda derivar en una opini贸n opuesta o en una cr铆tica, sin dar espacio al silencio reflexivo, para no experimentar el peligro de permitirse, al menos, ampliar la percepci贸n.

Sin embargo, lejos de aceptar como v谩lida una soluci贸n poco espont谩nea, propia de la conocida actitud tramposa de o铆r sin escuchar, como para que no se note que lo que dice el otro nos importa poco, basta para empezar con la toma de consciencia, aunque reconocer los l铆mites pueda resultar poco adecuado para quienes han hecho de su persona una estrategia publicitaria. Ahogar los espacios con la propia palabra y con la imposici贸n de las ideas individuales puede dar lugar a una falsa sensaci贸n de seguridad que, como bien sabemos, resulta siendo paralela a una velada sensaci贸n de inseguridad.

驴Y si probamos a escuchar de verdad, a estar presentes en el discurso del otro, a intentar sentirle, ponerse en su lugar, callar y pensar, apostando, a煤n 聽con el riesgo que conlleva, en la confianza de la existencia de una buena intenci贸n mutua?

Creo que esto facilitar铆a enormemente el ambiente interrelacional, las ganas de seguir conversando y, sobre todo, la maravillosa experiencia de vivir acompa帽ados.

Y t煤... 驴Qu茅 piensas?

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