Excusas para No Vivir

¿Estabilidad o estancamiento?

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Puede ser a causa de la confusión, del cansancio o de la simple pereza, pero con frecuencia aparece en el imaginario el deseo de una vida sin riesgos ni apuestas, donde todo es otorgado porque sí. Un mundo en el que sólo existen alegrías y certezas, donde no hay conflicto ni preguntas y no hay nada por descubrir.

Lo que no imaginamos mientras el inmediato y fugaz alivio nos acompaña, es que ese mundo de ensueño nos está impidiendo ver la belleza de lo que SÍ hay: 

Duda, prueba, error, acierto, vuelta a empezar, ganancia, pérdida, llanto, alegría, rabia, amor, desamor, tristeza, asombro, calma, equilibrio, caos, fuerza, duelo, celebración, fragilidad, ganas y desganas… VIDA!!!

Vivir con intensidad trae sus riesgos y por eso el miedo a la vida hace de las suyas poniendo barreras, defendiendo la estabilidad a toda costa… ¿Estabilidad o estancamiento?

Llegan esos momentos en que hay que apostar —porque nadie nació con el manual que explica cómo vivir con total seguridad— y es cuando se calan los huesos sólo con la idea de perder… ¿Perder qué?

Aparecen entonces las defensas, aquellas que el carácter tan bien ha sabido limar para ponerlas a funcionar, justo en estos momentos en que la angustia amenaza con destruir el poco equilibrio que queda. Y se hace acopio de razones, de miles de argumentos, de EXCUSAS para no avanzar, para no cambiar, para no vivir:

  • Me encantaría viajar, pero no lo hago porque no hay dinero/tiempo
  • Quiero dejarle pero no puedo, por los niños
  • ¿Para qué estudiar si no hay trabajo?
  • Mejor no le digo nada, porque se enfadará y será peor
  • No reclamo porque no servirá de nada
  • No leo porque leer cansa mucho
  • No busco porque cuando busqué no encontré nada
  • No le dejo porque me sigue enviando whatsaaps y me sabe mal
  • No cambio porque yo soy como soy
  • No voy al Psicólogo porque uno tiene que resolverse sus problemas sin ayuda
  • No me voy de casa porque no podré salir adelante solo/a
  • No vuelo porque no tengo alas
  • No salto porque no soy valiente

Y así… así se va la vida esperando que aparezca el milagro que cambie la realidad sin mover un dedo, o moviendo manos y pies de manera errática y compulsiva, rodeando los conflictos internos y externos, pero sin tocar el fondo de la insatisfacción.

Tenemos las alas, sólo hay que desplegarlas y echar a volar, al principio con torpeza. Al primer salto, es verdad que posiblemente caeremos, pero para eso está el minuto siguiente, cuando el mismo suelo nos sirve de apoyo para levantarnos.

Las heridas se curan, las carencias se compensan. Por supuesto, existen límites que nos sirven de termómetro para detenernos cuando hace falta, para cambiar el rumbo, para fallar o acertar y siempre para recomenzar.

¡Qué fácil resulta decirlo! ¿Dónde se compra ese termómetro? ¿En qué farmacia están las pastillas para vivir mejor? ¿Donde está la app para seguir los pasos?

Ni Steve Jobs ha podido crear algo tan perfecto como tu propio organismo. Pero imagina que tienes tu móvil lleno de aplicaciones que no te sirven para nada más que para gastar memoria y cuando tienes que hacer una llamada o enviar un mensaje importante, justo en ese momento se agota la batería!! Te darás cuenta, entonces, de que estás desaprovechando las funciones que te ofrece un aparato tan valioso.

Aún así, no hay nada más valioso ni más estético que tú mismo/a, diseñado/a para una vida en pleno funcionamiento, pero que de vez en cuando requieres de ciertas actualizaciones para optimizarte.

Recárgate, actualízate, respira, conócete. Atrévete a mirar más allá de esa rígida coraza que aprieta tus músculos y empaña tu visión. Desata esos nudos que aprisionan tu garganta y deja salir tu voz con lo que tenga que decir. Busca ayuda, y si no la encuentras sigue buscando, pero sal de ese cascarón que esconde lo mejor de ti.

¡Basta de excusas para no vivir!

Porque no hay nada comparado con la libertad de hacerse cargo de la propia vida, jugando con el miedo que se hace pequeñito cuando le tomamos ventaja mientras la naturaleza sigue su curso, pues estamos hechos para la vitalidad y no para el estancamiento.

2 comentarios en “Excusas para No Vivir

  1. ¡Que grandes verdades! Cuántas excusas nos ponemos a nosotros mismos para no salir al mundo a vivir nuestra propia vida. Y qué caro se paga al final vivir dentro de esa burbuja de aparente seguridad. Este post podría ser el resumen de un libro que escribí hace dos años, así que me ha tocado la fibra☺ especialmente.
    Enhorabuena por este magnífico artículo!

  2. GRACIAS por el artículo ‘humano’. Así recomiendo en tu contexto “hacerse cargo de la propia vida” : leer a Viktor Frankl , por lo menos “El hombre en busca de sentido” – y – para los que quieren profundizar más “El hombre en busca del sentido último”.

Y tú... ¿Qué piensas?

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