La Estrategia del Miedo

Despertar el miedo en los demás es una estrategia de poder antiquísima, muy eficaz en diferentes contextos personales, políticos, laborales, etc. El miedo paraliza o, al menos, pone trabas a la capacidad de acción y a la libertad de ser, sentir y pensar a favor o en contra de ideas y mandatos construidos desde fuera. 

poder-y-miedo

La estrategia del miedo sigue siendo utilizada de formas cada vez más sofisticadas. Hace unos siglos bastaba con quemar en la hoguera a todo aquel y aquella que se atreviera a cuestionar lo establecido. Después ya no hizo falta ni siquiera molestarse con hogueras, pues con un par de tiros de escopeta se podían acallar las voces de los insumisos. Ojalá que pudiera quedar esto enterrado en el pasado. Lamentablemente aún, en algunos lugares del mundo, se destruyen vidas por el simple hecho de ver las cosas de manera diferente.

Nos aterroriza ver cómo esto sucede y agradecemos vivir en el lado luminoso del planeta, donde se supone que la libertad es parte de la cotidianidad y nadie nos mata por decir o no decir. Pero de maneras muy diversas se mantiene la estrategia. La del miedo, la de la amenaza, la de hacer callar a quien no piensa lo mismo, la de la difamación y la condena por no seguir las líneas marcadas.

A veces víctimas, a veces verdugos, vamos y venimos en una danza de violencias cotidianas (ver) mientras nos escandalizamos con lo que pasa fuera de nuestro pequeño y reservado mundo:

A niñas y adolescentes se les dice que esos gritos no se gritan, que si una mujer no es tierna y buena chica, nadie la va a querer (ver). A niños y adolescentes se les sigue diciendo que no hay que llorar porque los hombres son fuertes y las lágrimas son lo mismo que la debilidad.

Al trabajador con ideas nuevas y cierta capacidad crítica, se le va poniendo a cuentagotas en su sitio para que “baje los humos” y comprenda, lo antes posible, que no se le paga para pensar ni cambiar nada. Con que haga lo que se le manda es suficiente, recordándole que cualquier día se puede prescindir de sus servicios ya que hay afuera una fila de gente esperando un puesto como el suyo.

A los feligreses de diferentes religiones se les inculca que hay que seguir ciertos comportamientos, no porque sea lo más ético o lo mejor para sí y para los demás, sino porque de lo contrario habrá un castigo insufrible, entonces será preferible sufrir ahora para ganarse el cielo después.

Existen familias, grupos de “amigos” y hasta equipos de trabajo en los que se deja muy claro que se goza de todos los beneficios, siempre y cuando se sigan las pautas que mantienen sus dinámicas –frecuentemente perversas– a no ser que se asuma la marginación en caso de proponer alguna alternativa de evolución y cambio.

Hay parejas que siguen conviviendo a pesar de haberse agotado hace tiempo, manteniéndose a base de amenazas de futura pobreza, humillación, uso de los hijos para el combate o cualquier otro tipo de venganza.

El sistema educativo no se salva, perfeccionando programas que se miden por números y competencias, mediante exámenes y deberes para alumnos aterrorizados y maestros desmotivados.

Los dirigentes de partidos políticos se llenan la boca en sus discursos y les basta con decir treinta veces en un día que si no se les vota no habrá empleo, comida, casa, bienestar social, capacidad de consumo, vacaciones, pagos extra… sin siquiera explicar claramente sus propuestas.

¿Para qué proponer nada concreto, si con generar miedo en una población ya temerosa se consigue más y se piensa menos?

Viene el lobo y se llevará a los niños malos, el coco aparecerá esta noche para castigar a los que no tomaron la sopa, los príncipes sólo quieren casarse con las chicas bonitas, si te mueves saldrá el monstruo que hay dentro del armario…  si te enamoras vas a sufrir, si le dejas nadie te querrá, si te vas te quedarás sin nada, si hablas te dañarán, si gastas se acabará… Miedo. La estrategia del miedo es muy eficaz en cualquier ámbito.

Pero aún así podemos hacernos conscientes y, al menos en algunas situaciones, evitar caer en la trampa de la amenaza y proteger a quienes realmente no pueden defenderse, como son los niños y las niñas a quienes muy pronto se les introduce en las dinámicas del miedo.

Se puede dejar atrás la identidad de la víctima, la pasividad que lleva a algunos/as a la resignación, pesada y paralizante. Se puede decir “BASTA!!” y perder lo que haya que perder –que no será mucho– para ganar en dignidad y en libertad –que sí, es mucho–.

El miedo lo generan quienes usan su trillada estrategia basada en el falso poder y lo alimentan quienes la reciben como si fuera la única alternativa posible. En las manos de todas y de todos está la posibilidad de transformar esta cultura de la amenaza e ir hacia la de la diversidad y el cambio permanente, en función de una evolución individual y social saludable.

Un comentario en “La Estrategia del Miedo

  1. Estimada Lcda, María Clara. Sería bueno que abordara el tema de la aplicación del miedo. Desde el momento en que surgió la bomba atómica, y su uso por parte. EEUU, contra el imperio Japonés en los años 45, y como desde entonces la amenaza o el amago de su uso, a servido para dominar y someter a muchos países.

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