Sentimientos de Abandono: el Miedo de Perderlo Todo

Y aún me atrevo a amar el sonido de la luz en una hora muerta, el color del tiempo en un muro abandonado. En mi mirada lo he perdido todo. Es tan lejos pedir. Tan cerca saber que no hay. –Alejandra Pizarnik–

A lo largo de un solo día tenemos grandes oportunidades para tomar consciencia de cómo nuestro carácter interfiere en la percepción de lo que nos sucede.

Podemos ver en ese corto lapso de tiempo cómo ante un mismo evento cada cual reaccionamos “a nuestra manera”, es decir, según la información que hemos ido adquiriendo a lo largo de la vida para interpretar lo que sucede en nuestra relación con el mundo. 

Es por esto que, depende de lo que nos haya sucedido y de lo que nos suceda actualmente, nos encontramos más o menos vulnerables a los sentimientos de abandono

Nos encantaría ser una de esas personas cuyo tesón rechaza naturalmente cualquier indicio de sentirse abandonadas por quienes no responden a sus expectativas. Pero la realidad de muchos y de muchas es que los sentimientos de abandono se recrean en experiencias presentes que recuerdan otros momentos más antiguos y que la memoria puede registrar o no, pero que el cuerpo nunca ha olvidado aunque no nos hayamos dado cuenta. 

Abandonados hemos estado todos y todas de alguna manera a lo largo de nuestra vida

Es prácticamente imposible no haber sentido el dolor de una separación en los primeros tiempos de la vida, aunque fuera por un ratito. La dificultad está en lo reiterados que hayan sido esos momentos, en la carencia de compensaciones que aliviaran la angustia por un transitorio abandono y en consecuencia en los obstáculos para quemar etapas y evolucionar.

Y por supuesto, la dificultad también se encuentra en las circunstancias presentes que son detonantes o por el contrario reparadoras de las experiencias emocionales infantiles. Esto quiere decir que si tenemos tendencia a sentirnos abandonados/as con facilidad, seremos más vulnerables en relaciones donde el abandono activo o pasivo hace parte de la dinámica. 

Porque abandonar no es solamente irse y dejar al otro colgado. Se puede abandonar estando aparentemente presente, diciendo cada dos minutos a la pareja o al hijo lo mucho que se les quiere. Regalando flores y chocolates, bicicletas y móviles

Se puede estar sin estar y también se puede estar de verdad y no conseguir de ninguna manera que la otra persona se sienta satisfecha con lo que le damos. Hagamos lo que hagamos siempre se va a sentir abandonada.  

Cuando sucede esto en una relación, antes de sacar conclusiones y sobre todo de tomar decisiones precipitadas, lo más sensato es descubrir lo que está sucediendo más allá de lo aparente. 

También puede suceder que el sentimiento de abandono trascienda las relaciones personales. Me refiero a que se pueden despertar estos sentimientos con viajes, cambios de casa o de trabajo, de  edad, de situación familiar, cuando dejamos de fumar, cuando cambiamos hábitos alimenticios, etc. 

¿Entonces puedo sentirme abandonado/a por dejar de fumar un cigarrillo o comer un chocolate? 

Sí, puede ser, pero no porque el cigarrillo o el chocolate hayan emprendido una cruzada para hacernos sufrir, sino por la inmensa cantidad de afectos y emociones que hemos puesto en ellos y que por cierto es uno de los motivos del fracaso al intentar dejar de fumar, por ejemplo, cuando se desconocen las dinámicas inconscientes y creemos que basta con la buena voluntad. 

De todas formas, el sentimiento de abandono es incuestionable. No podemos decirle a nadie que lo que siente no es real, cuando lo está padeciendo en sus propias entrañas y además se está atreviendo a comunicarlo. 

Pero quien sufre la angustia, el miedo y la ansiedad de sentirse abandonado, quien sufre una depresión tras una separación o una amenaza de ésta, quien se siente perdido cuando las personas con quienes se ha vinculado se alejan, sí puede investigar los motivos que le llevan a percibir esta realidad y comprender la situación presente así como las cuerdas que ligan las experiencias actuales con las antiguas. 

Y así se pueden tomar mejores decisiones desde una visión más clara y profunda de lo que sucede a primera vista, conociendo lo que pasa en nuestro interior antes que intentar matar las sensaciones a machetazos, negándolas a punta de autocastigos o imponiendo pensamientos positivos cuando no los hay. 

En la aceptación de las propias emociones por horrorosas que sean, se abren los caminos hacia la salud emocional, que nos permitirá discernir el qué, el quién, el cómo y el por qué de los sentimientos de abandono que causan tanto sufrimiento. 

El sentimiento de abandono está ahí por algo. Descubrir los motivos y gestionar lo que derive de ese descubrimiento mediante el Análisis del Carácter supone retomar el poder de cambiar aquello que impide la salud emocional.

Un comentario en “Sentimientos de Abandono: el Miedo de Perderlo Todo

  1. La escritora de la cita (principio de tu texto) se suicida … entre otras razones por sentirse ‘abandonada’ –
    ¿Era efecto ‘solo’ de su carácter? – Creo que además del carácter (como dices) – INTERFIERE, INFLUYE mucho más la ‘filosofía de la vida’ y ‘la visión del mundo’ que uno se ha elaborado –para sí- a lo largo de su existencia.
    Y añado una referencia al budismo que ve en al APEGO la raíz de sufrimientos. Digo: menos apego, menos sentirse ‘abandonado’. – valentinaustria@gmail.com (estud. suicidología)

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