¿Quieres lo que no Tienes? – Hacia la más Perfecta Imperfección

Tras desearlo intensamente, por fin lo tienes. Pero como por arte de magia, en cuanto es tuyo deja de ser valioso

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Sientes que hay algo mejor y sufres por no tenerlo. Entonces emprendes otra lucha para obtener esa nueva maravilla hasta que la consigues y… vuelta a empezar.

Hace menos de un año que adquiriste ese objeto con gran ilusión y esfuerzo. En cuanto lo tocaste sentiste un fuerte escalofrío. Lo sacaste de su caja maravillosa y lo disfrutaste unas cuantas horas, hasta que habló ese diablillo que tienes dentro, para hacerte ver que no era tan bonito como lo imaginabas, ni tan bueno ni tan mejor que el otro que pensabas comprar. Rápidamente entonces, llegaron los remordimientos y la sensación de que lo tuyo vale poco o nada.

Lo mismo te pasó con la casa, el coche, el vestido, el móvil. Por una extraña razón todo es perfecto antes de ser tuyo y quizás cuando ya no lo es, pero de eso hablaremos en otra ocasión.

En cuanto te entregan las llaves de tu casa encuentras que no es tan luminosa, que los vecinos no son tan agradables y que la cocina es demasiado pequeña comparándola con la de fulanita de tal. Y el coche que soñabas conducir ya no resulta tan especial como el de aquel que te acaba de adelantar en la autopista. En cuanto ese móvil tan deseado te convierte en su dueño/a, aparece otro con mejor diseño, más pixeles en su cámara, más velocidad. Y cuando le quitas la etiqueta al vestido nuevo, notas que no te resalta la figura como se veía en el espejo de la tienda.

¿Pero cual es esa magia tan negra? Sabrás que de magia tiene poco. Es sólo un juego de tu percepción. Ese diablillo interior te trata como un títere y te zarandea hasta dejarte exhausto/a, víctima de tu propio carácter cuando no eres consciente de él. En eso se basan las más agresivas estrategias de marketing. Crean necesidades y juegan con tus deseos, tus pasiones y tus impulsos, así como con tu crónica insatisfacción, que te mantiene mirando cada dos por tres las últimas novedades, con la ingenua esperanza de que te saquen del aburrimiento.  (Ver: “Me Falta Algo – Sobre la Eterna Insatisfacción”)

Sería igual de incómodo, pero tal vez menos grave si todo se quedara en un simple objeto que tarde o temprano va a acabar en la basura. Pero es que esto suele ser sólo la punta del iceberg. Porque objetos son los móviles, la ropa, los coches, las casas, a los que asignamos un afecto y delegamos significados y simbolismos. Y para el mundo emocional, “objetos” son también otras personas, trabajos, experiencias, es decir, lo que tiene que ver con nuestra relación con el mundo, lo que está fuera de nosotros y se presenta ante nuestra mirada.

Entonces tu pareja es menos guapa, interesante o inteligente que cualquiera que pase por su lado. Tu hijo/a resultó menos listo/a que los/as de tus amigos. El trabajo que tienes no es nada comparado con el que “deberías” tener. Tu capital no se asoma ni en sueños al de quien ganó ayer la lotería y cuando tienes algo más de dinero, sufres por si lo pierdes. En verano quieres frío y en invierno calor. El viaje de vacaciones que preparaste durante meses no resultó tan maravilloso como creías que iba a ser. Tú mismo/a te encuentras en una guerra entre lo que eres y la imagen que tienes de ti. (Ver: “El Síndrome del Impostor – ¿Incapacidad o Pobre Imagen de sí mismo/a?”)

La vida ya trae sus experiencias dolorosas, como para añadirle las que nos inventamos en la confusión, por el desconocimiento de las defensas del carácter que empañan la percepción hasta convertirnos en nuestros propios enemigos. Conocernos para poder detectar estas trampas es una manera de desempañar la mirada, dándonos así vía libre para disfrutar de lo conseguido y sacarle el mejor partido a lo que tenemos y a lo que somos, en su más perfecta imperfección.

2 comentarios en “¿Quieres lo que no Tienes? – Hacia la más Perfecta Imperfección

  1. Desde lo que buscaba encontrar en el artículo solo me dio el síntoma, más no el remedio. Me gustaría ahora como debo empezar para encontrar la satisfacción.

    Gracias.

  2. Gracias por Tus Esperanzadores Aporte María Clara Ruiz, con Respeto y Agradecimiento, Saludos, Bernardo.,

Y tú... ¿Qué piensas?

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