La Tendencia es a la Vida

El funcionamiento natural se dirige hacia el placer… es decir hacia lo vital

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Por temporadas y a veces de manera crónica, el pesimismo es una de las reacciones a los muchos obstáculos que se presentan en la vida actual. La falta de trabajo y de dinero, la soledad, el poco o nulo reconocimiento por los esfuerzos, los ambientes de celos, de envidias, de competencias, la perplejidad ante los cambios que se imponen en las relaciones de pareja, la impotencia de no saber a quien creer, la decepción al sentirse traicionado, burlado, estafado una y otra vez. Pero, aún con todo… La tendencia es a la Vida.

Se diría que no queda nada por hacer y el lamento, tan justificado, llena los espacios dejando sin salida valiosos intentos por escapar del derrotismo. De vez en cuando aparecen estrategias para acabar con la apatía y, sobre todo, con el miedo que resulta de tanta presión aplastante de los ánimos. Así, esforzarse por pensar en positivo, cerrar los ojos ante las evidencias, imaginar y llegar a crear a un supuesto salvador, asumir actitudes de sometimiento o de omnipotencia, pueden aliviar la angustia momentáneamente, pero hasta ahora, que se sepa, esto no han cortado un problema de raíz.

La buena noticia es que, al parecer, los recursos que se necesitan para salir de una situación de opresión vital están esperando dentro de cada uno para ser utilizados.

Aún cuando, en algún momento, de acuerdo con la teoría psicoanalítica del instinto de muerte se pensó que nuestro sistema biopsíquico tendía a la destrucción, investigaciones posteriores de Wilhelm Reich mostraron cómo, por el contrario, la tendencia es hacia la vida. Esta diferencia de perspectiva tiene unas implicaciones que van mucho más allá del simple acuerdo o desacuerdo. Se entenderá que, ante una situación de crisis, es definitiva la diferencia.

Reich relata así, en su obra “La función del Orgasmo”, el momento en que empezó a no encajarle la teoría del instinto de muerte o Thanatos:

El empleo psicoanalítico de los términos “agresividad”, “sadismo”, “destructividad” e “instinto de muerte” era confuso. “Agresividad’ parecía ser sinónimo de “destructividad”. Esta, a su vez, era “el instinto de muerte dirigido hacia el mundo “externo”. “Sadismo” continuaba siendo el impulso parcial primario que en una determinada fase del desarrollo sexual comenzaba a activarse. Me propuse estudiar el origen y la finalidad de todas las acciones humanas catalogadas bajo el rubro de “odio”. Nunca pude encontrar en mi trabajo clínico una voluntad de morir, un instinto de muerte como impulso primario, correspondiendo al instinto sexual o a la necesidad de alimento. Todas las manifestaciones psíquicas susceptibles de interpretarse como “instinto de muerte” demostraban ser producto de la neurosis.

Fue así como Reich empezó a descubrir que las personas no tenemos una tendencia a la muerte sino que, por el contrario, el funcionamiento natural se dirige hacia el placer, es decir hacia lo vital. Aceptaba que se desarrollaran tendencias a la autodestrucción pero mostró su relación, no con características instintivas tanáticas y por lo tanto inmodificables, sino con las complicaciones que acarreaba la inhibición de la sexualidad, en el sentido amplio del término, o sea, con la represión de un funcionamiento bioenergético natural.

En este sentido, el trabajo terapéutico consistía -y consiste- en eliminar esos deseos autodestructivos y en liberar la sexualidad inhibida, en vez de reafirmar esas tendencias como si fueran instintivas.

Como tantas otras, es muy interesante esta parte de la teoría reichiana y la saco hoy a relucir porque considero que no tiene mucho sentido desaprovechar el legado de Reich, dejándolo ya sea en la biblioteca o exclusivamente en la consulta psicoterapéutica. El paradigma reichiano tiene un inmenso valor social y, en los tiempos que corren, vale la pena leerlo, releerlo y seguir actualizándolo porque nos da unas claves fundamentales a la hora de comprender y de buscar salidas a las dificultades de nuestro tiempo, tanto a nivel colectivo como individual.

Entonces hay salida, por supuesto que la hay. Y no es necesario conformarnos con poco. Hay no sólo una sino infinitas salidas posibles a las condiciones de rigidez, de dolor, de opresión, de miedo, de carencia o de injusticia. Y la energía, o al menos el motor para generarla y emprender el camino hacia un mejor estar, se encuentra más cerca de lo que pensamos. Esto no sucede porque sí, ni de un día para otro. Con frecuencia, incluso, hace falta algún tiempo para recuperar las capacidades naturales.

Pero si de verdad deseamos una calidad de vida que esté a nuestra altura, es el momento de emprender el camino hacia el reencuentro con nosotros, protagonistas de esta historia que vamos escribiendo día a día.

2 comentarios en “La Tendencia es a la Vida

  1. Siempre habrán sufrimientos que nos pondrán a ver todo oscuro pero ese instinto de seguir, Sera la vida

Y tú... ¿Qué piensas?

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