Lo que quiere salir, pero no puede

Esa batalla entre lo que quiere salir pero no puede, esa ambivalencia entre el impulso que se revela y la defensa que lo oprime, van alternando como en una lucha entre la vida y la muerte.

represión-de-impulsos-terapia-reichiana

En la anterior entrada hablábamos de la falta de contacto y cómo esta es una expresión de la batalla interior entre lo que está reprimido y las defensas represoras. (Ver: Contacto y Psicoterapia Caracteroanalítica), de lo cual no somos conscientes hasta que nos animamos a conocernos.

Para continuar con el tema, vuelvo a apoyarme en la obra de Wilhelm Reich, quien estudió en detalle los entresijos del carácter y no sólo les dio nombre sino que además desveló su estrecha relación con el cuerpo y sus bloqueos. Y aunque pasa el tiempo, vemos cómo cada vez resultan más acertados algunos de sus descubrimientos.

Me llama la atención un caso que comenta en su libro El Análisis del Carácter, sobre un hombre extremadamente cortés, reservado y algo altanero, muy consciente de su sentimiento de muerte interior. En su proceso psicoterapéutico se evidenciaba un fuerte anhelo por tener una relación amorosa viva y, a la vez, actuaba con reiterada tendencia a retirarse de sus posibles relaciones. Por otra parte, su funcionamiento sexual estaba afectado, no por su potencia erectiva sino por su incapacidad para disfrutar de sus encuentros sexuales, debido a la ausencia de sensaciones genitales.

Y otra historia, la de una persona que permanecía en un silencio aprensivo con actitud extremadamente reservada. Reich comprendió que esa persona quería hablar, pero no podía hacerlo porque la capacidad de expresarse estaba inhibida. Cree que no quiere hacerlo, pero lo que no sabe es que no puede, decía. Esta actitud de silencio estaba relacionada con un espasmo en la musculatura de la garganta, que es inconsciente y ayuda a acallar las excitaciones cuando aparecen.

Sí. Esto fue hace más o menos 70 años. Pero… ¿alguien puede sostener que esto pasaba antes y no ahora?

No me detendré en describir la lógica de la situación de estas personas, su historia, sus mecanismos y la evolución de su tratamiento. Quien desee conocer los detalles puede acceder directamente a la descripción en el libro. Lo que sí quiero resaltar es que son ejemplos nada ajenos a los tiempos que vivimos y que nos muestran la batalla entre lo que se ha quedado reprimido y lo que ha servido para reprimirlo, así como la falta de contacto como expresión de esa batalla.

¿Cómo se manifiesta la falta de contacto en la vida emocional?

El sentimiento de muerte interior es muy común cuando la falta de contacto está presente. Esto es independiente de la cantidad de reuniones sociales a las que se asista o de la cantidad de contactos que uno tenga en la agenda. La sensación es la de sentirse extraño/a a sí mismo/a y sin interés en el mundo, aunque se aparente todo lo contrario.

En principio parece que no hay más remedio que expresar esa batalla interna en forma de ambivalencia (quiero y no quiero, a la vez). Insoportable sensación que se resuelve como: “No me interesa”.

No me interesa” suena a quietud, a algo estático. Nada más lejos de la realidad. Si abrimos todos los sentidos, no me interesa… amar, compartir, estudiar, trabajar, vivir, suelen ser frases armadas de peleas interiores entre lo que quiere salir y no puede. Lo que pasa es que la angustia no tarda en hacerse presente y la insatisfacción con la vida se convierte en una penosa vivencia cotidiana, mientras se ve el mundo como si estuviera sucediendo en un televisor.

Pero no todo son malas noticias. Por mal que a alguien le vaya, por más alejado que esté de sus propias sensaciones, hay una fuente de vida brotando en su interior, por diminuta que sea.

Si no fuera así, hasta respirar el poquito que se respira sería imposible. Esa batalla entre lo que quiere salir pero no puede, esa ambivalencia entre el impulso que se revela y la defensa que lo oprime, van alternando como en una lucha entre la vida y la muerte.

El trabajo psicoterapéutico basado en el Análisis de Carácter es un buen aliado de la vida en esa batalla. Actúa como un peso en la balanza para reestablecer la liberación del impulso hacia lo vital y junto con un cambio en las condiciones externas, el estrés resultante de esa desagradable guerra, expresado como resignación, falta de interés, sentimientos de soledad  y/o distorsiones en el funcionamiento práctico, se puede disolver.

¿Cómo se disuelve?

Desde luego, no amenazando ni persuadiendo, ni pretendiendo adaptar a la gente para que se comporte de “manera adecuada” según algunas normas sociales, precisamente grandes contribuidoras de esas distorsiones. Tampoco a fuerza de consejos para que se relaje, piense positivo o vea la vida más bonita de como la ve. No apareciendo el/la terapeuta en plan Gurú, como si se tuviera un halo capaz de sanar mágicamente a los demás, robándoles la experiencia de hacerse cargo de su propia vida. Y sobre todo, no como si una batalla interna tan bien montada se pudiera y se tuviera que disolver en 4 días.

El análisis del carácter no es un simple juego de causas y efectos. Así mismo, un impulso reprimido no corresponde a una única defensa sumada a un único rasgo de carácter. En realidad esto es una maraña complejísima y personalizada y es por eso que no existe un manual que nos indique el camino como si fuera un plano para llegar a un destino seguro.

También es por esto que rechazamos con contundencia los intentos por reducir el trabajo reichiano en una especie de diccionario de actitudes corporales correspondientes a significados precisos, tan falsos como contradictorios con el pensamiento de Reich. Si esto fuera posible, sería innecesario incomodarse para acudir a la consulta psicoterapéutica. Bastaría con un programa informático para hacer terapia desde el móvil.

Lo que hace la Psicoterapia Caracteroanalítica es poner orden en esa maraña de impulsos frenados y defensas opresoras, que se encuentran concatenados de una manera compleja y caótica desarrollando el carácter, del que tanto hablamos.

Aparte de reconstruir en cada uno la historia de este complejo mecanismo, la persona que accede a una Psicoterapia Caracteroanalítica tiene la oportunidad de ver objetivamente cómo es que funciona su carácter y, a partir de ahí, encontrar las habilidades para disolver el muro que le impide vivir con mayor fluidez.


Nota: Para la creación de este artículo me he apoyado en el documento de Wilhelm Reich: “Contacto Sustitutivo”, publicado en la Tercera Parte de su obra: “El análisis del Carácter”. Para profundizar en el tema, sugiero acceder a su lectura. En la biblioteca de este blog encontrarás la referencia de esta y otras publicaciones suyas, así como de sus continuadores.

Y tú... ¿Qué piensas?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s