Para seguir creyendo en lo posible

¿Cómo seguir andando con un poco de gracia en este camino de la vida... cómo «sacarle brillo al jarrón» cuando, a cada paso que damos, algo se derrumba a nuestro alrededor?

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Para seguir creyendo en lo posible
Imagen: MabelAmber

¿Cómo sacarle brillo a un jarrón cuando la casa se está viniendo abajo?… Fue la pregunta que apareció esta mañana en mi antigua libreta de apuntes, cuando abrí una de sus páginas al azar.

Si no estoy mal, esto lo dijo Alice (Meryl Streep) en la película «Déjales hablar», que vi hace unos años metida en un avión rumbo a Chicago,

La película no tuvo mayor trascendencia para mí, pero sí el ambiente lúgubre y mi sensación de inquietud en esa escena. Y no… realmente no estaba hablando, en sentido literal, ni de una casa ni de un jarrón.

Esta metáfora me conecta con la vitalidad de las crisis, la sacudida de los derrumbes, las luchas, la supervivencia.

Podría interpretarse también con una negación de la realidad o con ese rasgo narcisista del carácter asociado a lo aparente, a la fachada, a la máscara… Pero este no era el contexto de la película ni el motivo que me llevó a anotar la pregunta.

Más allá del film, esta cuestión me ha traído varias imágenes recientes y reales: emociones propias y también de otras personas que, al compartirme sus reflexiones, me dan la posibilidad de reflexionar acerca de experiencias ajenas a mi vida, pero que también me construyen y me completan. Eso es lo que le da sentido a lo que hago cada uno de mis días.

¿Cómo seguir andando con un poco de gracia en este camino de la vida… cómo «sacarle brillo al jarrón» cuando, a cada paso que damos, algo se derrumba a nuestro alrededor?

Sigo buscando en mi libreta… abro otras… más antiguas, más recientes. Y encuentro frases sueltas, recuerdos olvidados, palabras caducadas atrapadas en tintas de colores, subrayados, tachaduras, resaltados.

Frases de cansancios y renuncias, de ilusiones y proyectos. Frases de cosecha propia y de otras mentes. Frases y preguntas que nos sirven de excusas para seguir creyendo en lo posible.

Para seguir creyendo en lo posible… sacarle brillo al jarrón

Por donde mire mis notas, por más vueltas que les dé y con independencia de los temas o las situaciones particulares, acabo con demasiada frecuencia en el mismo lugar, donde habita una única certeza nítida, transparente y nada original:

Cambiar… Habrá que cambiar, tanto en lo individual como en lo colectivo.

Cambios internos, a veces silenciosos, lentos, invisibles en un primer momento. Cambios sencillos, cotidianos, que nos llenen de sentido. Nuevas experiencias que nos transformen y nos permitan vernos y ver el mundo en el que transcurre nuestra vida.

Sencillez… qué rara suena esta palabra cuando el exceso es ley. La sencillez suele venir junto a la potencia y, por lo tanto, nada tiene que ver con la facilidad y menos aun con la debilidad o la carencia.

En caso de que nos mantengamos a salvo y de que no estemos atrapados debajo de un bloque de cemento tras un terremoto o un ataque bélico, o buscando a un ser querido desaparecido después de un incendio o de una riada, o detenidos y torturados por haber cometido el «delito» de emigrar, sacarle brillo al jarrón puede ser algo sencillo, por más complicado que lo veamos en nuestros diminutos mundos personales.

Sacarle brillo al jarrón supone salir de la inercia de la evitación, la queja o la insatisfacción.

Supone comprender las dinámicas y las profundas motivaciones ligadas a nuestra historia personal, entender cómo nos vinculamos con los demás o cómo no conseguimos vincularnos con nadie, cómo abordamos los conflictos, por qué llevamos la vida que llevamos, por qué tomamos las decisiones que tomamos.

Quien brilla es capaz de darse lo que necesita, o de pedirlo sin desgastarse en la exigencia o en la autoexigencia, tan martirizantes. Por lo tanto, no precisa de esa especie de maltratos que, ya normalizados y con dudoso estatus de tesón y valentía, llevan incluso a matarse a punta de gimnasio, de trabajo o de compulsivas restricciones.

¿Y si elaboramos Duelos?

El jarrón podría brillar cuando nos atrevemos a hacer memoria y elaboramos algún duelo. Eso sí es valentía.

Hay una hermosa reflexión en mi libreta antigua, que surgió de las conmovedoras palabras de una mujer muy joven cuando expresaba su tristeza por una ruptura de pareja:

La pena más grande no es que me haya dejado, sino que nunca me haya querido tanto como para quedarse conmigo. Se nos acabaron el tiempo y la ilusión en la espera. Cuando esperaba siempre había un mañana posible. Al final solo quedó lo que no fue. Qué difícil es empezar con un “te quiero para siempre” y acabar con un “no te quiero lo suficiente”.

No pasó mucho tiempo desde ese momento hasta verla brillar como un hermoso jarrón reluciente, después de un proceso de psicoterapia que le ayudó a elaborar su duelo, comprender sus emociones y sentirse dispuesta a vivir nuevas experiencias afectivas.

Retorna a ese lugar…

Sé que no te estoy contando nada nuevo, ni estoy dándote una respuesta concreta y certera para que tu vida sea mejor de lo que es. Considero que esa respuesta es única e intransferible y que solo tú la puedes descubrir, y así seguirá siendo por más psicoterapias que haya en el planeta y por más apps de inteligencia artificial con la que pretendan inyectarnos la falsa ilusión de certidumbre, facilidad y control.

De momento te propongo… busca bien… ¿Cuándo has sentido plenitud, alegría, protección, paz?… Si alguna has experimentado esas sensaciones, retorna a ese lugar… observa, escucha, huele, saborea, palpa…
empieza por ahí.

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