«Mientras aún quede energía, nuestra vida es hermosa en sí y sería lamentable no apreciarla. Esa misma mirada es la que me acoge al despertar de un mes en coma.
¿Cómo explicar el nuevo aliento sin empezar por Béatrice?
Poco a poco, la vida, el sufrimiento, las auténticas alegrías, el placer de hablar, la belleza, se han infiltrado en mí.
Cuántas noches he pasado tendido a su lado, pensando en el mundo como si ella fuese mi código de acceso a la verdad»
– Philippe Pozzo Di Borgo (Intocable) –
La película «Intocable» me encantó, especialmente por la posibilidad que ofrece, de reír a carcajadas a partir de un drama extremo, sin perder por eso la empatía, la compasión y el respeto por lo humano. Una historia llena de fuerza y de esperanza, que toca con amabilidad temas muy escabrosos como la inmovilidad de un cuerpo roto, así como las inmensas diferencias entre clases sociales, los prejuicios raciales y las múltiples formas de ver el mundo.
Encontré esta historia de forma casual, una mañana de Febrero paseando por una librería en Valencia. Me llamó la atención la portada de un libro en el que aparecía un hombre tetrapléjico con otro que empujaba su silla de ruedas. Y yo, que me siento fácilmente atraída por este tipo de imágenes, me abalancé sobre el libro para conocer su contenido. Se trataba de la historia de estos dos hombres y la relación que han llegado a construir, a partir de la mutua necesidad por la situación de cada uno en la vida.






