
La memoria no surge solo de la experiencia, sino del intercambio de muchas mentes
– Oliver Sacks –
¿Qué recuerdas de tu vida? nos preguntamos unos a otros. Las respuestas van y vienen, desde nítidas memorias hasta nebulosas de confusos recuerdos.
Memorias que no siempre aportan datos tan exactos como nos gustaría creer. El mundo psíquico es tan complejo que lo que recordamos pudo ser… o tal vez no fue.
Oliver Sacks, en su libro póstumo El Río de la Conciencia, dedica un capítulo a la falibilidad de la memoria y cuenta cómo él mismo construyó una escena en su imaginación a partir de una carta de su hermano relatándole una intensa experiencia.
Fue tan impresionante para él que muchos años después podía dar fe de lo vivido, como si hubiera estado allí. Fue su otro hermano quien lo sacó del error, demostrándole que aunque su falso recuerdo era muy fiel al relato de su hermano en la carta, Oliver no estaba presente en el lugar de los hechos cuando estos ocurrieron.
Al parecer tenemos la capacidad de vivir experiencias que nos han contado, que hemos leído o incluso soñado, de la misma manera como vivimos nuestras experiencias reales
No es que inventemos cuentos por mentirosos. No es una cuestión moral. Además, según Sacks en su mayor parte nuestros recuerdos son sólidos y fiables.
Por otra parte, algunas de las memorias que conforman nuestra historia han sido insinuadas o implantadas por otros y saber esto es clave, tanto en los ámbitos familiar y social como en el de la Psicoterapia.
