
Dentro de los duelos no resueltos, el de la pareja es uno de los más “visibles” ya que de la pérdida de una pareja escuchamos hablar constantemente con una tonalidad u otra, desde la profunda pena hasta el más frío y calculado deseo de venganza.
Es tan desagradable este dolor que muchas personas optan por no vivirlo en toda su intensidad. No es siempre una elección consciente. Más bien hace parte de un carácter social que se empeña en evadir cualquier cosa que se parezca a un proceso, que como tal implica paciencia, tiempo y consciencia de las dinámicas emocionales. (Ver: El Proceso También es Bienestar)






