
“Estás mal”, se les dice a las ovejas negras. “Tómate la pastilla, a ver si te calmas”. “Estás loca”. “Vístete decentemente”. “Péinate». “Compórtate como se debe”.
Los diagnósticos populares se debaten entre la locura y la maldad. Las ovejas negras indignan, mueven suelos falsos, tocan fibras muy profundas. Desvelan, sin saberlo, los más oscuros secretos de las ovejas blancas.
Son temidas e incluso odiadas y con demasiada frecuencia se les intenta neutralizar. Formas hay para escoger… un par de bofetadas, el rechazo permanente, la marginación. Estas son las más populares pero no las únicas. También están las opciones de negarles sus derechos y de ponerles fuera del alcance la satisfacción de sus necesidades.





