
Tesoros que guardan nuestros recuerdos, espejos que nos devuelven a nosotros/as mismos/as cuando olvidamos dónde fue que nos equivocamos y en qué momento acertamos. Guardianes de nuestros secretos, cómplices del tiempo que pasó, a veces demasiado deprisa.
Duró dos días o diez años, veinte o treinta. A estas alturas… ¿Qué más da? Después de unas cuantas discusiones y otros intentos por remover las cenizas con la esperanza de que alguna llama se encendiera, la realidad del adiós inunda el espacio inerte que antes habitó el amor más grande del momento.
A partir del minuto siguiente, un cúmulo de sensaciones se amontonan en el cuerpo. La rabia, la tristeza, el desconcierto, la impotencia, los remordimientos, el cansancio, el miedo, la vergüenza… el vacío por fin… la gratitud.
O sea que al final del final podría quedar algo así, como lo que entiendo que quiere expresar esta preciosa canción:
Y puedes ver que estoy feliz por ti y tú lo estás por mí,
Que lo que nos pasó no pudo ser mejor
Que el tiempo ya pasó y que entre tú y yo
Ya nunca habrá nada «personal»…
– «Nada Personal» – Juan Pablo Vega & Catalina García (Monsieur Periné) 🎸





