
“Y el final de toda nuestra exploración será llegar al lugar del que partimos y conocer ese lugar por primera vez” – Eliot
Año 1974. Fiordo de Hardanger, al sur de la costa de Noruega. El conocido neurólogo Oliver Sacks, se encontraba escalando por aquellas montañas y después de un trayecto con niebla se encontró con el que iba a ser el causante de su siguiente libro: Un toro, que apareció sorpresivamente debajo de sus pies y al que Sacks respondió huyendo hasta dar un paso en falso o, tal vez, tropezar con alguna piedra y caer, hiriéndose la pierna derecha.
Con la pierna herida caminó y, cuando no pudo más, se arrastró por la montaña durante varias horas hasta que unos cazadores le encontraron, ayudándole a llegar al hospital más cercano desde el cual inició toda una peregrinación, a propósito de su pierna herida.







