
Todos necesitamos alguna vez un cómplice, alguien que nos ayude a usar el corazón
– Mario Benedetti –
Gracias a los demás o muy a pesar de ellos, nos convertimos en algo irrepetible e intransferible y según nuestros criterios, damos valor a las diferentes profundidades de nuestras relaciones.
El amor parece ser la experiencia más codiciada. Encontrar al «amor de tu vida» con frecuencia se convierte en la razón de ser y además su concepto suele quedarse atrapado en historias románticas, ahogándose en expectativas de eternidad que pocas veces corresponden a la realidad cotidiana.
Así es como la industria de las telenovelas ha logrado alcanzar cifras inimaginables, contando historias de hombres y mujeres que se buscan y se pierden, amores imposibles, desencuentros, traiciones, reencuentros, celos y rivalidades, amores eternos, finales felices que alivian los anhelos y que hacen imaginar la vida propia o las ajenas removiendo todo tipo de emociones.

