
Estás totalmente quieto/a debido a una máscara inmovilizante en tu cara y otros artilugios en el resto de tu cuerpo. Una gota de agua fría cae sobre tu frente, siempre en el mismo lugar. Esto sucede cada 5 segundos, sin descanso. Al principio parece algo inocuo. Al final, ya no eres tú.
Era la tortura de la gota de agua, también llamada “gota china”. Con una sádica sutileza, conseguía enajenar a la persona hasta tal punto que después de unas cuantas horas o incluso días, provocaba un daño físico en la piel pero sobre todo un estado de locura hasta llegar a producir la muerte por paro cardiaco.
¿A quién se le ocurrió inventar esto? Pues a un médico y abogado italiano llamado Hippolytus de Marsiliis, nacido en Bolonia –y no en China– en 1451 y de quien no se conoce la fecha de su muerte y mucho menos la forma. Decidió sacar partido a sus conocimientos, no para luchar por los derechos humanos ni para ofrecer salud sino para inventar esta y otras formas de torturar y matar gente.

