
Yo me muevo con el tiempo. Soy las ganas de vivir, las ganas de cruzar, las ganas de conocer lo que hay después del mar. Yo espero que mi boca nunca se calle. También espero que las turbinas de este avión nunca me fallen. No tengo todo calculado ni mi vida resuelta. Sólo tengo una sonrisa y espero una de vuelta
– Calle 13 –
(La Vuelta al Mundo)
Las evoluciones personales nos llevan inevitablemente, en algún momento de la vida a salir del hogar de nuestra infancia, por lo general cuando dejamos atrás la adolescencia para empezar una vida adulta.
Actualmente este cambio se detiene o se aplaza a menudo, dadas las pocas oportunidades de estabilidad laboral a las que pueden acceder los jóvenes, que encuentran más de un obstáculo para responder a lo que les va pidiendo el cuerpo: Autonomía, independencia, experiencia, riesgo, aventura.
