
La vida cotidiana está colmada de escenas que parecen de película. Y parece también que cada vez más la transitamos a ciegas, proclamando certezas por aquí y por allá, dando por ciertas informaciones sin voluntad de constatar con la realidad. Esto es lo que se muestra claramente en la película «La Caza» (Jagten), en la que el efecto contagio se hace más que evidente.
Es el clima de nuestro tiempo… es el tiempo de la posverdad, en la que emociones, deseos y creencias tienen más peso que los hechos, y a partir de diversas distorsiones se acaban tomando decisiones muchas veces peligrosas. Lo vemos cada día en cualquier ámbito que genere polémica. No es algo nuevo, pero se ha convertido en un arma de poder para ganar, desde un juego cualquiera hasta las mismas elecciones en política.
Ví la película «La Caza» (Jagten) en su estreno, allá por el 2013 y, aunque han pasado varios años, de manera recurrente pienso en ella. Me sucede cuando soy consciente de lo rápido que juzgamos los actos ajenos. ¡Qué pronto atribuimos a la realidad nuestras propias percepciones, ideologías o intereses! Presenciamos o nos cuentan una historia y en cuestión de segundos ya le hemos puesto nuestro sello de «bueno» o «malo».
Pienso en el final de «La Caza», —que no te contaré por si no la has visto—, que me hace estremecer como la primera vez. Pienso en cómo, a partir de nuestros vídeos internos, a veces tenemos la suerte de acertar, pero muchas, muchísimas veces nos equivocamos.
He visto esta película en diversos momentos de mi vida. El último, motivado por este escrito. Quise volver a ella para reflexionar contigo sobre los efectos de esa reiterada convicción de «esto es así porque YO lo veo así», sin posibilidad de diálogo, como sucede en estos tiempos de polarización de todo.
Te voy a contar la película basándome en los momentos que más me han impactado (que son casi todos). Los que hacen que me revuelque de rabia en el sofá ante la injusticia, que me desborde la tristeza por el sufrimiento de prácticamente todos los personajes o que me emocione gracias a la sensatez de una revelación, la presencia de un amigo o el poderoso efecto del amor.
Espero que disfrutes leyendo este escrito, tanto como yo he disfrutado escribiéndolo. Para facilitarte la lectura te comparto a continuación una tabla de contenido:



