
Cuando decidí dejarlo todo y venir a España para hacer mi formación como Psicoterapeuta Caracteroanalítica hace ya más de 20 años, no era consciente del camino que me esperaba, tanto en lo académico como en lo personal.
El plan de estudios en la Escuela Española de Terapia Reichiana era complejo y me entusiasmaba. Pero además de la formación académica, el programa exigía pasar por una Psicoterapia Caracteroanalítica Profunda, lo que llamamos Vegetoterapia.
Aunque me generaba confianza este requisito en la institución donde me iba a dejar los próximos años de mi vida académica, en ese primer momento yo no consideraba imprescindible una terapia para mi. Yo que ya había estudiado la carrera de Psicología en una prestigiosa universidad de mi país, me creía lo suficientemente sensata como para someterme ahora a una Psicoterapia.

