Aunque falta mucho por aprender, empezamos a ver las consecuencias psicológicas individuales, familiares y sociales del cambio en la forma de trabajar.
Se veía venir. Una tendencia a aprovechar la tecnología en función de la productividad, nos ha puesto en otro lugar en el mundo laboral y esta tendencia se ha consumado ultimamente, cuando sin apenas darnos cuenta acabamos confinados/as en nuestras casas debido a las medidas para detener la pandemia que nos cambió los planes.
Los que sabíamos y los que no, perfeccionamos nuestros conocimientos y nos hicimos expertos del ZOOM, Skype, WhatsApp y demás recursos de comunicación online. Era nuestra salvación, nuestra ventana al mundo, al que pudimos acceder aunque fuera a través de una pantalla.
Aún no estamos del otro lado, pero en algunos países ya hemos podido salir por ahí a encontrarnos con algún amigo o amiga, ver a la familia o acercarnos a la oficina… eso quienes por suerte podemos contar que el trabajo aún existe.
De todas formas mujeres y hombres de todo el mundo siguen teletrabajando, ya que a las empresas les quedó gustando la idea y al parecer esta alternativa vino para quedarse.
Tal vez aún no somos conscientes de lo que esto va a suponer en nuestra salud mental, pero ya empezamos a disfrutar o a sufrir sus consecuencias.
Por mi parte las cosas no han cambiado demasiado. Como psicóloga disfruto del teletrabajo en las sesiones de Apoyo Online, que vengo realizando desde hace años con personas que no pueden acudir directamente a mi consulta de Psicoterapia en Denia, casi siempre por motivos de distancia. Y también me tiene enamorada el programa enREDad@s – Grupos de Apoyo Emocional Online.
Pero si de amores se trata, tenemos que hablar de la Psicoterapia Breve Caracteroanalítica y de la Psicoterapia Profunda (Vegetoterapia) que implican, además de la presencia energética, la presencia física tanto mía como de mis pacientes, pues hasta ahora no se ha creado el aparato que sustituya lo que esta relación humana necesita para un buen desarrollo del proceso psicoterapéutico.
Una buena alternativa… en ocasiones
Sin embargo esta condición no es universal. En otros oficios algunas personas han encontrado en el teletrabajo la mejor alternativa para desarrollar su labor y han abierto puertas gigantes para seguir evolucionado laboralmente. Otras han vivido un verdadero calvario y sólo esperan volver a los viejos tiempos con la esperanza de superar este traspié mundial.
Hay quienes aseguran sentirse mucho más productivos trabajando en casa, al poder prescindir de distracciones innecesarias, como por ejemplo los cotilleos de la oficina, las relaciones tóxicas o la pérdida de tiempo en asuntos que no tienen nada que ver con el trabajo.
Otras personas han descubierto dentro de sí a un/a gran emprendedor/a capaz de sacarse las castañas del fuego y de resolver hasta lo más complicado sin necesidad de tener al jefe encima.
Y además, en algunas ocasiones también han brotado aquellos conflictos no resueltos, esos de los que nadie se atrevía a hablar en directo y que ahora con el escudo de la distancia no parecen tan difíciles de expresar.
En el aspecto más práctico, algunos/as han recuperado la paz trabajando desde casa, por no tener que ir corriendo a todas horas entre atascos, semáforos y ruidos agotadores.
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