
Estar triste o alegre es algo cotidiano. Depende de muchos factores que están a veces bajo nuestro control, otras totalmente fuera de este. Pero… ¿Cómo gestionamos los estados de ánimo?
Nos hemos convertido en especialistas en la ejecución de tareas. Controlamos el tiempo, llegamos a hacer varias cosas a la vez y nos enorgullecemos de poder hacerlas. Equivocadamente creemos que con las emociones se puede hacer lo mismo. Y si, se puede. Lo que sucede es que no sirve para nada, así como tampoco sirve ir de aquí para allá como robots haciendo lo que aparece en la agenda que hay que hacer.







