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¿Cómo ser la más querida?… Hablamos en femenino, pero no quiere decir que sea sólo un asunto de mujeres. Posiblemente somos nosotras quienes expresamos estas preocupaciones con más nitidez. Incluso se nos ha otorgado ese rol y seguimos cayendo en la trampa, de vez en cuando.

Ser la más querida es, en fin, el sueño de toda aquella –y aquel– que utiliza un tiempo considerable y una cantidad de energía importante en la búsqueda de aceptación de los demás. “Los demás” pueden ser, desde las personas más íntimas como la pareja o los hijos, hasta desconocidos que van por la calle y se percatan de nuestra presencia… o no.

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Foto: “mentira” – Jose Recarte

Es tanta la necesidad de controlar el mundo y tanta la angustia ante la incertidumbre, que a lo largo del tiempo se van llenando mochilas mentales de “verdades absolutas” para dar explicación a todo lo que sucede frente a nuestros ojos. El pensamiento se convierte en un cajón de sastre para sacar en cualquier momento la explicación a cualquier cosa, olvidando pasar previamente por una reflexión sobre la situación en particular. Sin este proceso previo, toda verdad se convierte rápidamente en una gran mentira… Una mentira peligrosa.

Parece la verdad absoluta tan cómoda, tan adaptable a todo y tan inocente, que echamos mano de ella cuando no hay mucho más qué decir. Pero tanto en el campo de la ciencia como en la vida cotidiana, esas supuestas verdades se convierten fácilmente en prejuicios, tópicos y mitos que empequeñecen a unos y dañan a otros con sorprendente facilidad.

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máscaras-para-olvidar
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Dolió. Nadie lo pudo negar. Dolió tanto que en un principio parecía insoportable esa sensación de ardor en su interior. Al principio, pasaba los días luchando contra la inercia de la resignación y las noches revolcándose en la cama, preguntándose qué fue lo que hizo mal o, aún peor, qué le faltó por hacer para que todo hubiera acabado como acabó.

Se le fue la juventud en un abrir y cerrar de ojos. Y ahora que no tenía ilusiones que perder, se sentó a mirar la nada y a escuchar el silencio de su pequeño mundo. Fue ahí cuando se imaginó en su vieja bicicleta, amiga fiel, pedaleando sin rumbo fijo y sudando las gotas de agua que no lograban salir de sus ojos, como no fuera picando una cebolla.

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querer-lo-que-no-se-tiene
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Tras desearlo intensamente, por fin lo tienes. Pero como por arte de magia, en cuanto es tuyo deja de ser valioso.

Sientes que hay algo mejor y sufres por no tenerlo. Entonces emprendes otra lucha para obtener esa nueva maravilla hasta que la consigues y… vuelta a empezar.

Hace menos de un año que adquiriste ese objeto con gran ilusión y esfuerzo. En cuanto lo tocaste sentiste un fuerte escalofrío. Lo sacaste de su caja maravillosa y lo disfrutaste unas cuantas horas, hasta que habló ese diablillo que tienes dentro, para hacerte ver que no era tan bonito como lo imaginabas, ni tan bueno ni tan mejor que el otro que pensabas comprar. Rápidamente entonces, llegaron los remordimientos y la sensación de que lo tuyo vale poco o nada.

Lo mismo te pasó con la casa, el coche, el vestido, el móvil. Por una extraña razón todo es perfecto antes de ser tuyo y quizás cuando ya no lo es, pero de eso hablaremos en otra ocasión.

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Enfrentar los miedos para ser libres
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Foto: “Otro Monstruo” – Juan Parada

No temas a los monstruos. Sólo míralos. Así podrás verte a través de la luz de tu propia verdad.

Míralos, entonces no necesitarás maldecir los días que te pasan sin vivir. Se alejarán la tristeza, la envidia, la impotencia, el odio, la amargura y no tendrás que forzarte a lograr ese perdón edulcorado. Aparecerá en su justo momento.

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pareja-y-bloqueo-emocional
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No hay una sola causa y tampoco hay «tips» que valgan para erradicarlo en una semana. Puede estar relacionado con la historia individual, con la formación de los primeros vínculos, con algunas dinámicas familiares, con experiencias conflictivas no resueltas o con condiciones sociales que favorecen la inhibición de la expresión.

El espacio de la pareja se ve fuertemente afectado cuando el bloqueo emocional está presente. Tomemos en cuenta que en la pareja se reflejan las más antiguas experiencias emocionales con las primeras figuras amorosas (madre-padre) y que las dinámicas cotidianas se convierten en un espejo del mundo interior individual y del sistema que conforman esas dos individualidades.

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Lo teníamos todo muy bien organizado. Y aunque las rutinas nos pesaban o aburrían, eran como brújulas para seguir andando hacia puertos más o menos seguros. Pero el tiempo hizo su trabajo y la rueda giró. Avanzamos, tomamos distancia, abandonamos o nos abandonaron, nos perdimos, retrocedimos o simplemente crecimos.

Son los cambios de la vida que, aún felices muchas veces, suponen la pérdida de lo que ya no es. Son las rupturas que nos invitan a diseñar otras maneras de convivir. Son las despedidas que ponen a prueba todas nuestras fuerzas, tal vez para enseñarnos nuestra más profunda intimidad.

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la-relacion-con-lo-lento
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No corras. Ve despacio, que donde tienes que ir es a ti mismo… y tu pequeño yo, recién-nacido eterno, no te puede seguir
– Juan Ramón Jiménez –

Espera, paciencia, silencio, proceso, son palabras que no gustan. Es la clave del éxito de quienes se dedican al comercio de comidas rápidas, de medicamentos y terapias que aseguran curar todo tipo de males de inmediato o del sinfín de máquinas que nos dominan, en vez de dominarlas nosotros a ellas.

Despacio, Despacio… fue un bonito libro que llegó a mis manos hace pocos años. Me llamó la atención su título, que sintonizaba con la necesidad de detenerme para tomar aliento, después de una etapa en que iba corriendo por la vida como si esto me hiciera llegar antes de tiempo … ¿A donde?… Ya ni lo recuerdo.

Detenerme en ese instante tuvo su magia porque, en realidad, nada tan grave pasó y el mundo siguió girando como siempre, sin mis prisas. Confieso que aún después de esta consciencia, en ocasiones me descubro —de nuevo— en la dinámica de hacer mil cosas a la vez y a la velocidad de un rayo, hasta que me doy cuenta y con cierta dificultad vuelvo a tomar el ritmo.

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