Donde Cabemos Todos Migrantes
Donde Cabemos Todos Migrantes
Imagen: Vicent Pérez

Me escapé hace unas semanas a un paraíso de Almería, el único lugar del mundo hasta ahora conocido para mi, en el que puedo dedicar todas las horas al descanso, a la lectura o a la simple contemplación sin ser interrumpida por ninguna urgencia cotidiana.

A cambio del reloj, allí el sonido del mar constante y apacible cura heridas, acalla afanes, anhelos y temores, meciéndome en una especie de masaje sonoro en que todo se coloca, de nuevo, en su lugar.

Volviendo de una excursión hacia una cala virgen de las que pocas quedan, mi compañero y yo sofocados por el intenso calor nos encontramos con tres o cuatro hombres jóvenes, ellos sí con prisa, derrochando energía y un olor particular, chorreando sus chaquetas empapadas, esas de invierno, de las que usamos porque son bonitas, porque son ligeras y a la vez calientan más que cualquier otra.

Pero ellos no parecían personas de ir pegadas a la moda. Quedaba entonces lo de la ligereza y lo que aparentaba ser una necesidad de calor en esa playa desértica a más o menos 30ºC, en pleno Junio andaluz, corriendo hacia una montaña, hablando otro idioma, jugando como niños escapados de sus casas.

Turistas no eran. Ladrones tampoco. Hippies decididos a renunciar al sistema capitalista para vivir libres en las calas de la zona, tampoco. Gente queriendo desconectar de la vida atropellada, seguro que no. Pero puede que eso fuera lo que les esperaba, una vida atropellada, aunque de otra manera.

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Respirar Nuestras Vivencias
Respirar Nuestras Vivencias

Hoy pienso en esos momentos de transición, cuando se acaba un camino pero aún no empieza otro. Es como una suspensión en el tiempo, un aparente nirvana donde lo pasado ya no está pero el futuro aún no llega y el presente es poco más que un suelo de arena movediza.

Es como esos tiempos en que todavía no se asienta la primavera y uno no sabe si salir de casa con los zapatos de invierno o sacar ya las sandalias que esperan ser de nuevo rescatadas, para darse un buen paseo el próximo verano.

O como esa deliciosa sensación que disfrutamos los amantes de los viajes, de permanecer 8 o 10 horas en un avión sin poder hacer ya nada por lo que se olvidó incluir en la maleta y sin saber exactamente qué sucederá al aterrizar, mientras abajo todo transcurre con rutinaria normalidad.

Pero en el avión poco se apuesta, en principio, ya que toda responsabilidad recae sobre otros. A uno solo le toca dormir, leer, ver una película y como mucho rogar por que la comida sea al menos digerible, mientras mágicamente cambia el tiempo según el huso horario del fugaz lugar donde uno está no más que unos cuantos segundos.

Otros momentos vitales

Estos tránsitos, como el del avión y el de las estaciones, me recuerdan otros momentos vitales. Tiempos de cambio que vienen algunas veces con dolores y pérdidas y otros que, aún deseados y felices, incomodan o al menos desconciertan.

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Terapia Psicologica Para Que
Terapia Psicologica Para Que
Quizá el mayor desafío del ser humano
en los albores del tercer milenio
sea constatar que no estamos solos,
que compartimos universo
–F. Cabral–

Dicen que ”hay que ir a terapia”, que viene bien para cuidar la salud mental. Pero… ¿qué es eso? ¿sirve de algo?

Hoy comparto una selección de 10 artículos publicados en este blog, con la intención de ayudar a comprender cuándo, cómo y para qué acudir a una Consulta Psicológica o hacer Psicoterapia

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Terapia De Pareja 10 Reflexiones
Terapia De Pareja 10 Reflexiones
De vez en cuando 
hay que hacer una pausa 
contemplarse a sí mismo 
sin la fruición cotidiana 
examinar el pasado 
rubro por rubro 
etapa por etapa
baldosa por baldosa
y no llorarse las mentiras 
sino cantarse las verdades
–M. Benedetti–

Hoy comparto una selección de 10 reflexiones y artículos publicados en este blog con la Terapia de Pareja como tema principal

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Soledad Del Selfie
Soledad Del Selfie
Imagen: ijmaki

Fue hace varios años cuando estuve en una impactante exposición de arte en Bogotá. Era un mural gigante con cientos de fotos de carnet, una colección en permanente movimiento ya que su carácter interactivo invitaba a “adoptar” una de las fotos dejando otra en su lugar, llevarla en la cartera y convivir con ella por unos días.

¿Quién sería la persona en esa foto? ¿Cómo era su vida? ¿Qué transmitía su rostro, su mirada, su imagen?… ¿A quién se llevaría en la cartera como si fuera el hijo, la madre, el amante?

Quienes aceptaban la aventura, reflejaban sus sensaciones al cabo de los días. La exposición se cerraba con diferentes expresiones, ya fueran narrativas o artísticas acerca de la experiencia.

Me detuve un rato largo observando cada rostro integrado en el mosaico de desconocidos, dejándome sentir sus rasgos de foto nueva o antigua, lisa o arrugada en un tiempo aún ajeno al editor de fotos digitales.

Todavía recuerdo algunas caras o al menos sensaciones de ese día. Si tuviera el don de dibujar, pintaría risas saliendo de estas fotos, secretos, heridas de otros tiempos, silencios, anhelos o recuerdos.

Cientos de rostros en pequeños cuadrados de papel, esperando a ser rescatados o tal vez dejados en paz pero siempre, y digo siempre, expresando algo, aunque fuera el deseo pocas veces concedido en una vida, de no salir tan poco favorecido en una foto de carnet.

¿Qué sucedería en el momento de la foto? Seguro que alrededor habría algo y sobre todo alguien. Imagino un ambiente con sofás, telas, tal vez marcos, otras fotos reveladas y por revelar, gente esperando turno, niñas y niños alterados por los disparos de la cámara, madres y padres aplicando la clásica estrategia de la persuasión, un fotógrafo con prisas, una amiga acompañando. Gestos, sonidos, palabras, indicaciones acerca de posturas: “aja… así… muy bien… ya está”.

Cuántas historias podríamos inventar a partir de estas imágenes. Cuántas generaciones y experiencias impresas en tan poco espacio. Cuántas oportunidades de conectar con los demás.

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Retazos De Vida 8 Marzo

Fiel a la memoria recojo los fragmentos de mi historia… tejiendo un universo convertido en Mujer

luz de gas la negacion sistematica
luz de gas la negacion sistematica


Es como un sueño del que no podemos despertar. Las luces se difuminan y la percepción no es más que un amasijo de memorias borrosas. La mente se enajena y el cuerpo se enreda entre certezas convertidas en dudas.

No hay lógica. No hay sentido. Pero hay algo, y esto es muy importante, que no depende de la propia voluntad y que domina nuestra percepción.

Se llama “luz de gas”. Suena terrible, enloquecedor… de película. Y sí, efectivamente este término utilizado en psicología, fue tomado de una película de George Cukor llamada “Gaslight” (1944) —o sea ”Luz de Gas” pero en inglés—, basada en la obra de teatro con el mismo nombre, de Patrick Hamilton, presentada en 1938.

El argumento refleja exactamente lo que que sucede: el intento de alguien por destruir la percepción de la realidad de otra persona. ¿Por qué? ¿Para qué?… Esta ya es otra cuestión.

La obra original trata de un hombre interesado en encontrar unos valiosos rubíes que ya años antes pretendió robar sin éxito. Para esto, Gregory inventa una estrategia consistente en hacer creer a Paula, su mujer, de que padece lagunas de memoria mientras es él quien modifica la realidad para causar su confusión y que sea ella misma quien dude de su cordura. Cambia las cosas de sitio y le acusa de cleptómana, produce ruidos y le reprocha su falta de sensatez al referirse a éstos. Y en secreto, atenúa el gas de las lámparas de la época, por lo cual ella percibe los cambios de luz en las habitaciones. Pero como él lo atribuye a su imaginación, ella empieza a sentirse culpable y merecedora del maltrato.

Luz de gas… ¿Cosa de otros tiempos?

Podemos preguntarnos si esta forma de manipulación hace parte de otros tiempos o es una simple fantasía, como buen argumento para una obra de teatro o una película. Es verdad que las lámparas de gas han pasado a la historia, pero el maltrato y la manipulación de las mentes lamentablemente sigue siendo cosa nuestra, aunque no necesariamente de forma tan macabra.

“Luz de gas” es una de las formas de abuso psicológico más sutiles y además no es exclusiva de ladrones, psicópatas o malas personas… o sea que mejor reflexionemos antes de tirar la piedra. Con lo que sí tiene que ver es con la salud emocional de todos los implicados. Muchas veces hace parte de la vida cotidiana, de la más normalita, de dinámicas inconscientes de relación en sistemas familiares, de pareja, laborales, sociales, etc.

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