
¿Todavía vas al psicólogo? … Llega la pregunta acompañada con un gesto de reprobación y añade: Pero si tengo una amiga que fue a 3 sesiones y quedó como nueva!… ¿Es que tienes muchos traumas?
Son las cosas que hay que oír, cuando uno se mete a hacer Psicoterapia y las compañías carecen de una básica información sobre lo que supone.
Poco efecto suele tener cualquier explicación. Después de unos cuantos intentos frustrados, hay quienes prefieren mantener en la intimidad algo que les gustaría decir a los cuatro vientos porque en realidad, hasta ahora nadie prohibe el derecho, cuando no la más pura necesidad de verse a sí mismo y mejorarse también a nivel de salud mental.
Como sabemos —y si no lo sabemos podemos informarnos— una persona que accede a cualquier atención psicológica o proceso psicoterapéutico tiene toda la libertad de contar o no contar lo que sucede en sus sesiones. Todo lo contrario del psicólogo o el psicoterapeuta que está obligado a respetar el compromiso de confidencialidad, es decir que no puede contar a nadie lo que sucede ahí dentro.
Pero ¿Por qué hablo de atención psicológica y de proceso psicoterapéutico? ¿Acaso no son lo mismo? ¿No será otro enredo de los psicólogos para tenerlo a uno enganchado por toda la eternidad?
Pues no. Y puede que ahí resida al menos una parte de la confusión. Existe la idea de que si uno va al psicólogo es porque tiene un problema y el psicólogo le aconseja, le dice cómo tiene que solucionarlo, entonces uno se va y lo soluciona. Eso cuando no se puede solventar el problema en casa, a punta de fuerza de voluntad y algún que otro podcast de autoayuda.
Aunque no nos guste, el tema es más complejo. Y es importante saberlo aunque sea por cultura general.







